La cada vez mayor concentración de gases en la atmósfera está llevando al calentamiento cada vez más acelerado del planeta y a una casi segura catástrofe medio ambiental, que es lo que se quiere evitar, si es que no se llega tarde y muy tímidamente, con el Protocolo de Kyoto. La fijación de carbono (en las plantas, por efecto de la fotosíntesis) reduce la cantidad de CO2 en la atmósfera y equivale a evitar la emisión de gases del efecto invernadero.


La foto esta tomada desde el 4º Barrio, mirando hacia el 1º Barrio. Como se puede apreciar los árboles que se encuentran al fondo son de la especie " ficus".

La ciclovia se halla al costado de la ruta, Gral. Elizardo Aquino, poco antes de llegar al centro de la Ciudad de Luque, tiene dos pistas de alrededor de una docena de cuadras lineales, la bordean frondosos árboles a los costados. En la ciclovia la gente se queda asta altas horas de la noche, amparada por el excelente sistema lumínico.

Es la salud en dos pies, ya sea caminando o en bicicleta, las dos adicciones tienen una modalidad y este es el paseo, la relajación, el turismo y porque no ¡¡enamorarse!!, a este lugar recurren personas de todas las edades.

Más aún, el encandilamiento que producen los colores y formas en el caminante frecuente, suma garantías embaucadoras a un ejercicio que puede ser tan frívolo como el caminar en buena compañía.

Todos nosotros tenemos algún tipo de adicción, a veces muy positiva para nuestra salud, como convertirnos en adictos al oxígeno y caminar o correr todos los días, otras son adicciones más benévolas como la que solemos tener al mate, o tereré.

Lo importante son las dosis, la frecuencia, el ver qué hacemos y cómo vamos conformando en ese hacer, nuestro propio ser, vivimos una época muy especial, tal vez muy interesante, hermosos en algunos sentidos y terrible en otros .

Lo interesante es poder vivir con alegría y confiando en que podemos mejorarnos a nosotros mismos y generar mejores vínculos de amistad con los demás, esta es una época de grandes logros individuales y grupales.

Lo terrible es que vivimos una época de desertificación, la desaparición del bosque nativo, esto molesta, no sirve, pero es lo que pasa. Nuestros bosques y árboles están siendo reemplazados por "ficus" y otras plantas que no son aptas a nuestro clima.

Un colorido parque infantil atrae la atención de los niños.

Ojalá que esta errada concepción cambie antes de que sea demasiado tarde para controlar procesos críticos como la desertificación, el cambio climático y la disminución de las lluvias, que son las verdaderas amenazas que la humanidad enfrentará en las próximas décadas.

La conservación de los bosques nativos es un tema ético, económico y estratégico para el futuro de nuestro país. Algún día llegará el momento, en que desde Asunción abran los ojos y se den cuenta de aquello. Estamos seguros que nuestros compatriotas estarán dispuestos a invertir lo que se necesite para compartir con sus nietos las cosas bellas que la madre tierra puso a nuestra disposición. Total, las campañas políticas salen mucho más caras que eso, e igual las terminamos pagando todos nosotros. Es lo terrible.

Las críticas y observaciones de ecologistas y ambientalistas tienen razón, independiente de quienes sean, nacionalidad, color, credo, y sexo, en la Ciudad de Luque la aldea Global ha llegado.

Por ello, citando al escritor uruguayo y latinoamericano Eduardo Galeano* podremos señalar que en un cercano futuro que " llegará el día que seremos todos compatriotas y contemporáneos de todos, los que tengan voluntad de justicia y voluntad de trabajo, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido donde hayan vivido".


(*) Eduardo Galeano (1940- ), escritor uruguayo, nacido en Montevideo, que desde muy joven se inició en el periodismo en el semanario socialista El Sol, publicando dibujos y caricaturas políticas que firmaba con el seudónimo de Gius; fue además director del diario Época. En 1973, se exilió en la Argentina -cuando el presidente Bordaberry cedió parte del poder político a las Fuerzas Armadas- y allí fundó y dirigió la revista Crisis; en 1976, debió continuar su exilio en España y regresó a su país en 1985, cuando Julio María Sanguinetti asumió la presidencia del país en elecciones democráticas.