"Huid del grave yugo y servidumbre, al duro hierro osado pecho demos." - Alonso de Ercilla y Zúñiga (La Araucana)

Orígenes de la Cultura Guaraní.


la venida a las tierras desconocidas, en el año 1492, el pueblo español era, según nos enseña la historia, un enjambre étnico. Originariamente poblaban la península los iberos y los vascos. Luego llegaron los cartagineses. Más tarde los romanos.

Después los godos. Posteriormente los árabes. Y finalmente se efectuó la reconquista goda. De esa combinación de razas surgió el español, arrogante, aventurero, aguerrido, místico y bizarro. Guiados por el afán evangelizador, acicateados por la codicia del oro, los españoles se internaron resueltos en las tierras de América.

El pueblo guaraní, a la llegada de los conquistadores, en el año 1507 a la bahía de lo que hoy es Asunción, no moraba solamente en el Paraguay. Su área era mucho más amplia. Se extendía desde el Orinoco hasta el Plata y desde los Andes hasta el Atlántico. Estaban, por lo tanto, los guaraníes que habitaban el Brasil, conocidos también con el nombre de tupíes.

Además -cuenta Benjamín Subercaseaux*-, los guaraníes, a través de la pampa, llegaron a Chile; los nativos los llamaron mapuches (mapu-tierra- y che-hombre idioma mapuche-guaraní); se establecieron en la región hoy denominada Araucanía, entre los ríos Bio-Bio y Bueno; y rechazaron tenazmente las constantes incursiones de los quéchuas. 

La tava era la ciudad guaraní, alrededor de una plaza -dicen Schmidel** y Staden***- se elevaban siete grandes cabañas. Cada pueblo se hallaba rodeado de dos empalizadas hechas con troncos de palma. El tapí o choza de los guaraníes tenía paredes de estacas, cruzadas por mimbres atados con lianas y cubiertas de paja. El techo, que era también de paja, llegaba hasta el suelo. Entre los guaraníes estaba muy arraigado el placer del baño y el aseo del cuerpo. Se dedicaban a la alfarería y fabricaban cestos de fibras de tacuara y hamacas de hilado de algodón. Navegaban y pescaban en sus canoas monóxilos.

El dios de los guaraníes era Tupá. Para ellos el yvaga era algo así como el paraíso para cristianos. Geniecillos y duendes autóctonos poblaban los ríos, selvas, campos y sierras.

El mburuvichá o jefe guerrero era elegido popularmente. Pero era el Consejo de Ancianos el que gobernaba en tiempos normales Los guaraníes formaban una sociedad igualitaria, una democracia pura.

La existencia de una escritura guaraní está demostrada con los caracteres ideográficos lapidarios que se han encontrado en los cerros de Paraguarí y Caacupé. En cuanto al idioma guaraní, es de carácter onomatopéyico, de precisión matemática. Es una lengua rica, flexible, dulce, cáustica. En ruedo junto a la fogata, antes de dormir, los guaraníes acostumbraban contar mitos y leyendas. Rudimentaria era su música. Practicaban danzas guerreras y religiosas, con algo de ballet.

Los guaraníes sobresalían en forma notable en botánica, medicina y agricultura. La nomenclatura de las plantas se distinguía por su precisión descriptiva. Después del griego y del latín, la lengua que ha dado palabras científicas más numerosas es el guaraní. Ninguna otra raza entregó a la humanidad tantas plantas útiles, por sus cualidades terapéuticas o sus elementos nutritivos.

Distinguían perfectamente los antisépticos, febrífugos, depurativos y astringentes. Legaron más de veinte de las principales plantas cultivadas de la agricultura universal. Conocían la hibridación, el cruce de las diferentes variedades y el medio de conservar una variedad completamente pura.
 


(*) Benjamín Subercaseaux (1902-1973), escritor polifacético chileno nacido en Santiago. Doctor en Psicología por la Universidad de París. Funcionario de los ministerios del Interior (Inspector General de Intendencias) y Relaciones Exteriores (director del Departamento de Asuntos Culturales). Ejerció la docencia en la Universidad de Concepción. Colaboró en importantes medios periodísticos. Sus vastas inquietudes le permitieron cultivar todos los géneros literarios, con especial excelencia el ensayo, donde aborda problemas del espíritu y analiza la realidad sociocultural chilena, en estilo incisivo y poético.

(**) Ulrich Schmidel (1510?-1579?), cronista y militar alemán, participó en la conquista española del territorio del Río de la Plata. Nacido en el ducado de Baviera, entró como soldado al servicio de la familia Fugger, los banqueros alemanes vinculados al emperador Carlos V (el rey español Carlos I) que apoyaron asimismo financieramente la expedición de Pedro de Mendoza a la región del Río de la Plata, en la que Schmidel tomó parte.

(***) Relato que a mediados del siglo XVI, fuera escrito por Hans Staden, mercenario de los portugueses, que alcanzó celebridad por su descripción de los ritos caníbales de este pueblo; en este sentido, ha sido manejado con gran prudencia crítica de las fuentes.


Fuente, Extracto parcial de: Panorama de la Sociología Americana - H. Sanches Quell.