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Una de las problemáticas que ningún Intendente en la historia democrática de Luque ha enfrentado, ha sido, el solucionar en forma definitiva y seria, la problemática de los artesanos. La Municipalidad de Luque debería tener como prioridad el fomento de su artesanía local. En Luque existen una gran cantidad de familias dedicadas a la confección de objetos hechos a mano que van desde un modesto cacharro de barro a una fina joya labrada en oro y perlas preciosas.

Alfarería "La Preferida" tradición de Aregua.


Artesanos luqueños y aregueños preparan hermosos presentes Navideños. Las imágenes las hay de todos los tamaños, y de todos los colores. La alfarería pudiera ser uno de los oficios más antiguos de la humanidad es una actividad artesanal que se practica desde hace millones de años. Aunque en muchas ocasiones está considerada como un arte, en su origen tenía, fundamentalmente, un uso práctico: los hombres necesitaban recipientes donde comer y en los que almacenar los alimentos, las bebidas y otros productos, como, por ejemplo, los perfumes.

Para la elaboración de estos objetos se usa, normalmente, la arcilla, que es un tipo de barro que se amasa. Pasando a darle la forma deseada, preparándola para su cocción definitiva. Existen varios tipos de arcillas, por lo que, una vez cocidas, se consiguen diversos colores: pardo, negro, amarillo o rojizo.

Las piezas que más producen los ceramistas son figuritas y vasijas. Las hay de distintas formas y tamaños, según el uso al que vayan destinadas. Si se trata, por ejemplo, de adornar la casa o simbolizando a la Sagrada Familia, los kambuchi (vasijas, cantaros) serán algo más esbeltas, se usan para guardar el agua, se dice que dentro de ellas el agua se mantiene más fresca.

El torno del alfarero.

La cerámica, hasta la invención del torno de alfarero, se realizaba a mano. Pero, a partir del año 4000 a.C., aproximadamente, comenzó a usarse este invento, con el cual se conseguía mayor velocidad y perfección en el modelado.

Este ingenio consiste en un disco plano que gira de forma horizontal sobre un pivote. Ese disco puede hacerse girar a mano, lo cual supone más esfuerzo. A este tipo se le denomina torno movido a pedal.

La masa de arcilla se coloca, en moldes de goma látex o de silicona, introduciendo el barro y presionándolo para su compactación. El ceramista, con sus propias manos, le da forma, mientras cubre el molde de goma con barro. Después, realiza un hueco o cavidad en el centro y hace las paredes con el grosor deseado. A continuación, pasa a dar forma definitiva a la figurilla, según le indique su propia fantasía.

Por último, se pasa un fino alambre por las partes más débiles de la estructura para darle consistencia. De este modo, una vez oreado se pasa al desmolde se separa, la pieza ya está lista para ser introducida en el horno.

La cocción se hace a leña.

El siguiente paso es la cocción de la pieza. Antes de la invención del horno, se hacía al aire libre, con el calor del sol. Pero es un procedimiento muy lento, y no en todas las regiones se puede hacer. Además, dependiendo de la temperatura a la que se realice la cocción, obtenemos distintos grados de dureza. La temperatura media ronda, normalmente, los 1.200 °C.

Los primeros hornos aparecieron alrededor del 6000 a.C. La temperatura máxima que alcanzaban estaba entre los 600 y los 750 °C. Generalmente, los artesanos luqueños usan como fuente de calor la leña. Los rústicos hornos cuentan con dos aberturas: una inferior, para introducir los objetos cerámicos, y otra superior, que permite la ventilación y evita que se produzcan llamas demasiado altas.

Y, por último la decoración

Esta es la parte más importante, pues habla del carácter de nuestros artesanos. Los colores usados son vivos, y de alegre matizado, también hay distintos modos de decorar los objetos cerámicos. La forma más primitiva consiste, sencillamente, en practicar incisiones con algún material punzante (un palito para decorar alguna de las figuras).

Una de las decoraciones más usadas es la de pintar el objeto con betún de Judea después de la cocción. Otro tipo de decoración es la pintada, que puede realizarse antes o después de la cocción, dependiendo del efecto que se quiera conseguir. Al principio, se usaban todo tipo de pigmentos naturales, los mismos que se empleaban para pintar las paredes de las cuevas.

Un poco más tarde comenzaron a usarse también distintos tipos de barnices y esmaltes, que necesitan una segunda cocción para que se adhieran firmemente a la arcilla.

Por último, hay que mencionar el vidriado, que es un tipo de decoración un poco más costosa. Se consigue aplicando algunos minerales que vitrifican, es decir, que, si se exponen a altas temperaturas, se convierten en vidrio.
 

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