Primera Quincena de Septiembre/2006

La concejala Ana María Ferreira sostuvo: "No tiene ninguna validez este permiso municipal porque la Ley 946/82, de patrimonio histórico y cultural, establece que el permiso para la prospección e intervención de un lugar de patrimonio histórico debe ser solicitado a la Dirección de Bienes Culturales dependiente del Ministerio de Educación, cosa que no se hizo".

¿Dios mío; han querido reírse de nosotros y de los buscadores?

La tentación del Intendente y la de Fausto.


¿Qué pasaría en Luque si alguien ofreciera vender su estatus, y otro estuviera dispuesto a cambiarlo por "plata yvyvy"? (tesoro escondido en tiempos de Madame Linch), el episodio acaba de ocurrir en nuestra ciudad capital, Asunción.

Los diarios informaron que un grupo encabezado por "poderosos" buscaban un importante tesoro en el parque Caballero, despertó la avidez y la curiosidad de muchos.

El parque Caballero, de cuya inseguridad corrieron los ciudadanos asuncenos, volvió a ser visitado por muchos, después de que se supiera que un grupo integrado por el ministro de la Corte Suprema, Víctor Núñez, y el presidente del Tribunal de Justicia Militar, Porfirio Ramírez, buscaba allí un hipotético tesoro escondido, con la venia del intendente Enrique Riera.

Al parecer la idea se les ocurrió al presenciar un capítulo de "Los Simpson". Pero no encontraron mucho eco en el vecindario, apenas algunas ofertas de ayuda. Ahora los vecinos y los curiosos visitan el lugar, unos para ver la excavación -que fue tapada con tierra, aunque no acondicionada como estaba antes- y otros a ver si encuentran alguna pista que los conduzca a la plata yvyvy.

Un vecino que se declara ateo, nos afirma: "no creo que estén vendiendo su alma al diablo de verdad, creo yo, que no encontraran a don "Añá Racó" (Lucifer) con deseos de querer comprar su estatus a cambio de la plata yvyguy.

Por otro lado, Virginia Núñez Caballero, bisnieta del General Bernardino Caballero y coordinadora de la fundación que tiene su nombre, visito el lugar y manifestó su preocupación por las consecuencias que las acciones de gente codiciosa e inescrupulosa pudieran causar.

"Lo que más nos preocupa es que ahora hay gente que de noche va y cava como puede en cualquier lado, sin ningún criterio y la casa corre peligro. Me comentó la directora del museo que fue gente muy rara a preguntar cosas... Cualquier cosa puede pasar acá, si hay militares e intendentes que se unen para hacer una excavación la gente cree que puede hacer cualquier cosa", afirma Núñez.

La mayor parte del ingreso obtenido por la venta del tesoro -si lo hubiera encontrado- deberían destinarla a costear obras sociales, dijo el intendente, no sin antes decir que ellos eran "personas serias" y autorizó la búsqueda, frente a un plano viejo. Firmaron un documento de compromiso a los buscadores, que consistió en que de todo lo encontrado, el 50% sería para los excavadores y la otra mitad para la comuna.

Desde hace medio milenio mucha gente vagó por estos lugares en busca de "El Dorado", nombre dado por los conquistadores españoles del siglo XVI en América, al soberano legendario de una civilización aborigen, probablemente chibchas, que trabajaban hilando finas telas de oro. Según la mitología indígena, eran enormemente ricos y en los festivales anuales se cubría el cuerpo entero con polvo de oro.

La Guerra de la Triple Alianza fue una verdadera enfermedad donde afiebrados mitómanos que andaban sueltos y sin freno ni mesura, buscaban oro.

En estos días, nuevamente se ha puesto en el tapete la búsqueda del fabuloso tesoro, de esos que nos vuelven millonarios de la noche a la mañana, con la excavación de un enorme foso en pleno Parque Caballero, en el casco histórico de la capital.

Los avivados tramaron la historia como la venta del alma es un tema clásico en la buena literatura. Lo inmortalizaron especialmente el "Fausto" de Marlowe y el de Goethe, así nuestras autoridades venden su estatus al diablo en beneficio del pueblo.

En la versión de Marlowe, Fausto avanza de la búsqueda del poder divino a la penitencia y arrepentimiento, para salvarse del infierno. En la versión de Goethe, Dios valoriza la búsqueda del conocimiento y experiencia en que está involucrado Fausto, y lo perdona en razón de su noble intención.

En la versión de nuestros "Faustos criollos", el precio que los buscadores de tesoros reciben no es dinero, sino conocimiento, poder y experiencia. Y en ambos casos, el afán de ayudar al semejante no termina ahí, sino desencadena un proceso de gradual acercamiento y conversión para los excavadores y la comuna de Asunción; precisamente porque el conocimiento, el poder y la experiencia encuentran su culminación en la misericordia del dueño de la "plata yvyguy".

Además de su belleza literaria y dramatismo teatral, estos hechos reflejan valores religioso-morales. Se reconoce la personalidad de Satanás, siempre listo para echar mano de almas que estén dispuestas a rendírsele.

Cabe todavía la hipótesis de que sea todo una simple broma o travesura: no exenta, sin embargo, de ironía. ¿Dios mío; Han querido reírse de nosotros y de los buscadores? ¿Han pretendido posar como liberado y liberador de mitos seudo espirituales? ¿Creeré firmemente en la autoridad, que sólo existen la materia del momento, más no nosotros?

¿Cómo podría un Intendente subsistir profesional y humanamente una vez que ha fallado en su búsqueda de encontrar "plata yvyvy"? El arte es inconcebible para esta gente. Nace, en efecto, de la inspiración e intuición, más no de la ambición.

Cualquiera sea la respuesta, usted no ha perdido su tiempo. Nos ha brindado ocasión y estímulo para reflexionar sobre el voto y los posibles modos de perderlo ¿Ahora, el voto del ciudadano será dado en servicio del bien?.

Este relato trata de graficar que el hombre trae consigo, desde su creación, un imperativo "fáustico". El adjetivo lo acuñó Splengler, para caracterizar la cultura de Occidente, insaciablemente ávida de conocerlo y poderlo todo, también ganarlo.
 

Envíe sus comentarios o sugerencias a esta dirección de correo electrónico


Google
 
Web www.infoluque.com.py