Primera Quincena de Agosto/2005

Los paraguayos somos así, porque somos el resultado de una mezcla (de un "mestizaje") del español con el habitante originario, lo que supone una "raza nueva que no ha tenido la "Dorada Suerte por madrina", y es, también, "diferenciación viril, originalidad que es una forma de nobleza".

Registro civil de Luque prohíbe nombres raros.


Osvaldo Orrego.

l Registro Civil solo quiere nombres lindos y bellos, y no va a aceptar nombres raros, en otros idiomas. Para hacer cumplir con esta norma a los padres se les da un "catálogo" de nombres que se debe respetar.

Si los padres insistieran en ponerle un nombre ridículo a su hijo, el jefe del registro Civil, Osvaldo Orrego le invita con muy buenas palabras a los padres a inscribir al mita'i o mitacuña'i en otro lugar.

Con este reglamento, la ciudad que se viste de azul y oro quedo estrictamente reglamentada le hicieron un párale a los nombres. Una señora reclamaba airadamente porque a su hija no le querían poner "Cesarina". El argumento de la señora era que su hija había nacido mediante una cesárea y por eso le quería llamar así.

El caso más llamativo es nuestro amigo Porfin, su padre después de haberle nacido seis hijas, "por fin" el séptimo le salio varón, por eso le puso como nombre Porfin Carajo.

Esta resolución nació con los Código de la Niñez que reglamenta los derechos del niño, también están prohibidos los nombres de artistas o inventores como ser; Gutenberg, Fleming, Stepfhen, Bryan, Donald, Watt, Washington, Divino, entre otros.

La relación de los nombres en Paraguay es un asunto complejo y pedregoso, que no ha sido abordado hasta hoy con todo el rigor que su tratamiento merece.

Nuestra matriz ideológica omnipresente, que no nos abandona ni siquiera y viene morigerada; esto es, no necesariamente abusiva de la discriminación (no quiero escribir racismo) decimonónico.

Me refiero a aferrarse a la perspectiva biopsi-cológica en esta época. La raza, para es como para muchos de nuestros contemporáneos, la implicancia de un determinismo genético, por un lado, y comportamiento psicológico, por el otro, el nombre que el individuo lleve no le reflejara.

Los paraguayos somos así, porque somos el resultado de una mezcla (de un "mestizaje") del español con el habitante originario, lo que supone una "raza nueva que no ha tenido la "Dorada Suerte por madrina", y es, también, "diferenciación viril, originalidad que es una forma de nobleza".

Tal vez nosotros estemos en la necesidad de crear una academia como la Arcadia Mexicana, una sociedad similar a la Academia fundada en Italia por Cristina de Suecia, en la que sus miembros adoptaban nombres de pastores griegos y se denominaban árcades romanos.

Foto: Edgar Cabrera. Foto América.


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