Edición Noviembre/2009


 

Quizás el consenso que marque la democratización del Paraguay sea permitir el desarrollo de un conflicto propiamente democrático, aun cuando ello disuelva a la Alianza Patriótica y dé paso a otras alianzas. Así al menos tendremos una política más acorde a lo que estamos sintiendo hoy, y no una que reproduce diferencias de casi cuarenta años y que en nombre del consenso trata de ocultar sus vicios..

Históricamente, los electos por consenso, han sido los más incapaces, ¡¡Haga memoria!!.

Ha nacido la palabra, “Consenso”.


os muy mediáticos señores oficialistas, acaban de hacer su estreno a la palabra "Consenso" como flamantes generalísimos de la campaña electoral que recién comienza, regalándonos esta proposición de buen ver, a la primera y preliminar ojeada, pero que examinada detenida y serenamente resulta bastante disparatada y antidemocrática.

Los ingeniosos candidatos a Intendentes oficialistas, buscan llegar a un consenso (acuerdo político) y designar candidatos para las próximas elecciones municipales, como quién se apresta a iniciar un encendido juego de póker. Están tratado de subir la apuesta colocada desde el otro lado del verde tapete, y al desafío de no convocar a primarias nacionales, (en algunas localidades) abiertas y competitivas para elegir candidatos únicos de la Alianza Patriótica, respondiendo socarronamente con la oferta de primarias regionales de consenso. Mejor dicho, dejemos que el electorado vote con una sola opción; "El candidato que nosotros pongamos"

Desgraciadamente, aparte de tratar de fundamentar la propuesta con vagas alusiones al objetivo de estimular la participación ciudadana, la explicación se ha quedado hasta allí. Y para colmo de nuestros males, tal parece que nada volveremos a saber en el futuro sobre sus fundamentos políticos y prácticos, puesto que se ha amenazado con no seguir profundizando en la explicación, es similar a lo que pasó en la elección pasada donde el consenso ha dado como candidatos únicos, que ya sabemos, han terminado en escándalos.

Así es que mucho tememos que nunca sabremos si tales peregrinas primarias partidarias estaban concebidas para tener lugar en forma simultánea o secuenciada en el tiempo. O sea, si los ciudadanos más alejados de los beneficios del poder deberían votar por estos candidatos "Consensuados". Tampoco sabremos nunca como se habría organizado la consulta, ni sobre ninguna otra cosa.

Tratando de imaginar, se nos ocurre, que lo que se debemos tener en mente, debiera ser algo parecido a lo de las primarias coloradas, en donde la lucha es frontal por ofrecer lo mejor a los ciudadanos. La otra alternativa sería una tomadura de pelo, cosa de la que suponemos por completo incapaz a estos señores, puesto que las primarias partidarias en todo el país, sería exactamente lo mismo que proponen los oficialistas en Luque. O sea, primaras de consenso solo que con otro apellido, sin olvidar las listas cerradas.

Aparte de todo, nuestro entendimiento nos dice;... no se debe ignorar la cuestión de números, el orden de los factores no altera el producto. Por lo mismo, queremos suponer que no hablan en serio, y no están sólo tratando de enredar sus partidos para ganar un poco del escaso tiempo de que disponen. Así es que queremos creer que deben tener buenas razones para calcular, que una fórmula de las primarias municipales luqueñas podrían aportar un buen resultado.

Pero la apuesta oficialista es además arriesgada, por cuanto nadie sabe exactamente hasta que atolladero nos podría conducir. Alguien podría replicar, con el mismo argumento de estimular la participación popular, que una primaria partidaria tampoco sería suficientemente participativa. De modo que lo aconsejable sería convocar a primarias comunales de todos los partidos. Frente a esta nueva bajada, y para no ser menos, otro más audaz y ocurrente podría subir todavía más la apuesta y proponer primarias a nivel de barrio. O incluso de núcleos familiares, tan de moda últimamente y así sucesivamente, hasta la eternidad. Hasta que alguien reparara en lo obvio. Esto es, que en cada caso las personas consultadas serían exactamente las mismas. No importando si participan en el proceso desde su familia, su comuna o su región.

Mientras tanto, toda esta comedia de equivocaciones estuviera transcurriendo, a todos los demás interesados, incluidos usted y yo, seguiremos impacientes aguardando por un acuerdo en torno a un procedimiento limpio, competitivo, transparente, democrático y participativo que dirima la controversia entre los candidatos.

Mientras el tiempo corre inexorable y los dueños del poder se frotan las manos. ¿Primaras regionales, comunales, barriales o familiares? Nada de eso. Que la gente de carne y hueso decida de una sola y buena vez.


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