Edición Julio/2008

Hay una tendencia en la inversión a generar una agricultura de cultivos genéticamente modificados, cuyo centro de atención se desplaza desde los cultivos tolerantes a los plaguicidas a una gama de cualidades como la mayor resistencia o tolerancia a la sequía, al anegamiento, a la salinidad y a temperaturas extremas, o mayor resistencia a enfermedades y mejores valores nutricionales. Todo esto termina perjudicando gravemente al habitante del campo.

 

Los tres acuciantes problemas del nuevo Gobierno.


os problemas en que el presidente Fernando Lugo tendrá que poner especial atención para mantener la gobernabilidad en el país serán tres. El primero será la tenencia de la tierra, el segundo los sin casa o techo, y por ultimo tendrá que saber contener las protestas obreras.

La tenencia de la tierra nos plantea tener una agricultura mecanizada, en desmedro de quienes no poseen nada, que no puede sino sorprender las distintas direcciones que proyecta en el mundo.

Enfrentamos una agricultura globalizada, pero este tipo de agricultura deja sin su sustento a los propios habitantes en donde se produce, en nuestro caso, campesinos sin tierra que más tarde son sin casa y sin techo, sin cultivos caseros como hortalizas.

Estamos en presencia de una agricultura extendida, en la medida que su desarrollo depende del acceso que logra una gama de actividades que van más allá de la agricultura, especialmente de servicios. En este punto miremos lo que paso en Argentina con la Ley 125 y los latifundistas, en donde la presidenta Cristina Kirchner, vía decreto establecía un impuesto del 40% a las exportaciones agrícolas y de ganado. Lo recaudado seria destinado para asistir económicamente a miles de familias campesinas que están siendo perjudicados por la industrialización.

En un discurso, la presidenta argentina aclara que “no hay posibilidad de ser un país independiente si no hay desarrollo económico”, y no deja de tener razón tomando en cuenta las masivas movilizaciones de los "carcamanes argentinos", entroncados en todos los entes de la administración publica Argentina.

¿A que viene esto amable lector? a que el Gobierno del presidente Fernando Lugo en declaraciones a la prensa ve posible una solución en el impuesto a la soja en no menos del 40 %, no para proveer de productos abundantes o por diferencias estaciónales entre norte y sur, sino para responder de alguna forma a nuestro campesinado, y a un mercado internacional que se ordena según cuán competitivo son los productos. Los terratenientes de nuestro país. ¿Estarán dispuestos a desprenderse de ese 40% de impuesto y así favorecer a nuestros campesinos?, eso está por verse.

Como agregado diremos que la agricultura pone énfasis en una agricultura sinergética. Es decir, sus resultados dependen más de las externalidades que se logran en la economía y menos de las reacciones individuales de las unidades productivas, esa es la causa porqué nuestros campesinos emigran a la ciudad, se convierten en marginales, sin casa y sin techo.

Otro atributo que se impone es la agricultura de cadenas, que no se da en Paraguay. Es cada vez más fuerte la concatenación de la actividad agrícola con otras empresas del ámbito industrial, que tienden a compartir tecnología, destrezas, información, insumos, clientes, y proveedores.

En Paraguay son grupos de empresas u organizaciones locales que se van fortaleciendo cada una en su campo individualmente y que contribuyen en conjunto a un producto final, sin llegar a dar participación al campesino rural.

Se refuerza también una agricultura contractual orientada a determinados mercados y a cumplir con determinadas exigencias del distribuidor. Tratan de satisfacer una demanda alimentaria de una calidad tipificada. Satisfacer esa demanda trae consigo la necesidad de establecer contratos ventajosos, con escasa mano de obra y a bajo costo, esto regula la participación entre las partes.

Los supermercados paraguayos son los principales articuladores, vendiendo la carne -por ejemplo- a precio de exportación, a un pueblo, que es el que menos dinero recibe por su trabajo de la región y el que menos cuenta con una previsión que le de un mínimo de seguridad. Logran operar a gran escala, en un proceso de consolidación y multinacionalización, ordenando, transformando y dominando las reglas del juego.

Para los agricultores, las posibilidades de realización de la producción quedan subordinadas a las normas dadas por estas empresas. Se fomentan así relaciones que van desde informales a más formales, verbales o por escrito, pero que asumen igualmente un carácter contractual.

De esta forma, lentamente se manifiesta la agricultura asociativa que fortalece a la producción cuando se reconstituyen formas de organización social. Se establecen mecanismos que buscan facilitar la interacción entre los agentes productivos, avanzando en la generación de mecanismos de acceso a los mercados y a los bienes públicos y en la solución de conflictos.

Son alianzas estratégicas establecidas para contrarrestar las imperfecciones de los mercados y la debilidad de las instituciones.

Al no reportar beneficios superiores y por ser una acción aislada de cada una de las partes que intervienen, se destruyen sindicatos dentro de las empresas, el personal no llega a tener un año de antigüedad en el empleo, el exceso de horas laborales y en la mayoría de los casos no se les paga ni siquiera el mínimo legal, llegando a judicializarse la mayoría de los conflictos. Por eso hablamos de protestes obreras.

Todo comienza cuando no se busca el manejo sustentable de los recursos naturales, la tierra es uno de ellos. Los problemas medioambientales seguirán influenciando en nuestros problemas socio económico. La pérdida de biodiversidad causada por la intensificación de la agricultura mecanizada, con fertilizantes que enferman a nuestra población continuará en la mayoría de los países del mundo, incluso donde la naturaleza tiene una alta valoración, pero que afecta menos a la población.

En cuanto a la agricultura de cultivos orgánicos, ésta se ha visto reforzada por la preocupación del público acerca de la contaminación, la inocuidad y la salud humana y animal, así como por el valor dado a la naturaleza y al campo. Los consumidores de los países desarrollados pagan sobreprecios por ellos, mientras que las subvenciones ayudan a que esta agricultura resulte viable. Estos son los tres acuciantes problemas del nuevo Gobierno del presidente Fernando Lugo.
 


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