Segunda Quincena de julio/2007

En Europa están repatriando a menores inmigrantes sin comprobar primero si estarán seguros en su país de origen, dijo el miércoles 18 de julio la organización Save the Children. En una iniciativa para luchar contra la inmigración ilegal, España envió a sus naciones de origen a 111 de los casi 4.000 menores no acompañados que llegaron en 2006, pero Save the Children dijo que el Gobierno no cumplía la legislación internacional y local, añadiendo que algunos inmigrantes menores estaban huyendo de matrimonios forzosos, ablación y prostitución..

Estamos destruyendo nuestra cedula madre; La familia (II).

Llaman "diversidad familiar" cuando los abuelos y tíos cuidan los niños


adie podría negar que las familias, los miembros que la componen son como las de antes.

Hoy, en nuestro país, las grandes diferencias radican en lo qué entendemos por familia y como se llega a destruir una familia, cómo se explican las migraciones masivas en un país y las tensiones que experimentan la sociedad al verse rodeada por niños que quedan sin padres.

Sin embargo, esta constatación genera desconcierto, preocupación o la percepción de que un "orden" preestablecido estaría en peligro a causa de la emigración masiva que esta sufriendo Paraguay.

Esta sensación de inseguridad y de orfandad, que sufren los miembros más desprotegidos de la familia, los niños puede explicarse, porque efectivamente dichos cambios son dinámicos, se producen día a día y emplazan ya no sólo a las personas o a sus redes, sino lisa y llanamente al Estado País.

La conceptualización moderna del bienestar de la familia y del bienestar infantil y juvenil, provienen directamente de estas ideas de oposición entre lo privado y lo público, y sobre la naturaleza y la cultura, en las cuales se basan la familia y los derechos.

Los niños y los jóvenes, como seres vulnerables dentro del ámbito de la familia pertenecen al dominio público ellos al nacer lo hacen con derechos cosa que no ocurría ayer con nuestros abuelos.

Sólo los adultos pertenecen plenamente a ambos mundos, el privado y el público, así como el natural y la cultura.

Que en Paraguay se necesitara tanto tiempo para el reconocimiento generalizado de problemas sociales, cosa que aún no se logra, tales como el alcoholismo y la drogadicción juvenil, el comportamiento armónico al interior de la familia, la sexualidad y el embarazo precoz, el rechazo de los jóvenes a participar en política, es una manifestación de procesos psíquicos que no se pueden expresar en términos públicos.
 

Proxima entrega:

Estamos destruyendo nuestra cedula madre; La familia (III)

Los derechos naturales como consecuencia lógica

Que las personas tienen derechos naturales era una consecuencia lógica de la idea de que todas las cosas buenas que comparten los seres humanos se manifiestan en el núcleo de la naturaleza: la familia. Lo que la gente compartía era la compasión natural, una sensibilidad natural ante las necesidades de los demás, sin importar las diferencias de la situación social de cada uno.

Temas como la pobreza, la educación sexual, la violencia intrafamiliar, el consumo de drogas, la seguridad ciudadana, las responsabilidades familiares, el divorcio, la igualdad entre hombres y mujeres, son tópicos que hace años salieron del círculo privado para instalarse con tal fuerza en el universo de preocupaciones de la sociedad Paraguaya, que hoy son parte de las políticas públicas, como el día de mañana lo serán los repatriados.

El que no sea posible revelarlos, denota ostensiblemente que los procesos psíquicos nunca se podrían destruir, ni enfrentar por medio de arreglos convencionales. La sociedad se puede medir por su grado de temor a reconocer que los derechos naturales, pueden trascender las atribuciones de una sociedad en particular, y no todos entienden este fenómeno.

Sin embargo, ante tales preocupaciones muchos se sienten tentados a añorar aquel "orden original", pensando que si los esfuerzos se concentraran en reforzar la familia tradicional, todo volvería a sus causes naturales y los problemas desaparecerían.

El orden de la naturaleza podría ser debatido o desafiado por los más iluminados, ya que al analizar las transacciones emocionales al interior de la familia, se discute el problema de la naturaleza.

Lamentablemente, esto no pasa de ser una conjetura, un reclamo fuera de contexto. Si pensamos en todos los factores, coyunturas y fuerzas que inciden en que ya no seamos los mismos de antes, concluiremos razonablemente que dichos cambios no sólo son una realidad, un dato de la causas de los tiempos que corren, sino una evidente expresión de la evolución política y cultural de toda sociedad. En los miles de años de humanidad ni la especie, ni las civilizaciones, ni menos las formas en que los seres humanos estructuramos y organizamos nuestra vida familiar han permanecido inmutables.
 

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