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El Dr. Federico Franco, en todos sus discursos nos habla de democracia y libertad. Recordamos al Dr. Franco que durante el Gobierno de Fernando Lugo, jamás faltaron estos derechos, el Pte. Lugo supo respetar nuestros derechos e individualidades, y que quizás antes del presidente Lugo, fueron otros liberales, quienes nos enseñaron y mostraron los principios liberales, que encierran la democracia y la libertad, y no fue usted precisamente.

Senado demostró la fragilidad de la institucionalidad paraguaya.


 

La globalización ha traído consigo muchas oportunidades, pero no para países con la estructura como el nuestro, también con muchas desigualdades.

El trabajo se ha precarizado, la ampliación de las oportunidades ha dejado a gran parte de la población marginada. Esa marginalización ha permitido que en el Paraguay se haya consumido un quiebre político en nuestra vida republicana, entre gallos y media noche. Como diría alguien “mientras los ciudadanos duermen los poderosos hacen y deshacen”...

Isabel Allende en su libro "La Casa de los espíritus", narra los horrores de las dictaduras militares que asolaron los hogares latinoamericanos el siglo pasado, quedando esos Estados en una sociedad oprimida por las leyes. Un poco de esa historia es la que aún no le persigue al Paraguay, nos quieren hacer soplar esos aires en nuestro Paraguay.

-Un ejemplo para este continente -escribe Allende- de indios y de negros, que se lo pasan en revoluciones para tumbar a un dictador y poner a otro. Éste es un país diferente, una verdadera república, tenemos orgullo cívico, aquí el Partido Conservador gana limpiamente y no se necesita a un general para que haya orden y tranquilidad, no es como esas dictaduras regionales donde se matan unos a otros, mientras los gringos se llevan todas las materias primas -expresó Trueba (uno de los terratenientes) en el comedor del club, brindando con una copa en la mano, en el momento en que se enteró de los resultados de la votación".
 

Lectura adicional


Castigos de ceniza para tiempos de ceniza.

La aprensión.


Todos queremos olvidar los golpes de estado. El impulso más animal e instintivo nos incita a ello como higiene mental. Cada año repetimos lo mismo: ¡¡basta!!, superemos el pasado, miremos hacia adelante. Ha transcurrido más de un tercio de siglo, todo un capítulo en la historia, un tremendo pedazo de nuestras propias vidas. Y nada. No podemos.

Como en la tragedia griega, el íncubo vuelve por el túnel del tiempo, una y otra vez, con formas de espiral y de escarnio. Los bandos de guante blanco acechan, las largas listas de sátrapas ocupando puestos claves, la ocupación de pequeñas oficinas de ordenanzas, luchas universitarias, paneles a todo nivel. La provisionalidad, la huida. La arbitrariedad, la voz única, la petulancia y la zafiedad de los ungidos. El destino terrible de elegir entre la inmolación y la apostasía.

Este es el primer golpe ideológico en que ya no está vivo Stroessner, pero su mirada viperina sigue sobrevolando nuestras ciudades y nuestras conciencias. El miedo.

El miedo al castigo. El miedo al aislamiento. El miedo al desprecio. El miedo al dolor físico y al dolor moral. Cuánto nos ha costado a los paraguayos salirnos de la fila. Cómo le hemos temido a la desaprobación, a la censura, a perder el trabajo, a no poder pagar las cuentas. No digas eso, no te muevas, ubícate, no seas aguafiestas, conflictivo.

La genética misma de nuestra democracia lleva ese sello: el miedo. Nuestros próceres democráticos no sabían cuán enquistado lo tenían cuando pactaban furtivos con sus propios verdugos: el miedo.

El año 2008 levantó la voz del pueblo y pidió el cambio, el nunca más se dio. Este año 2012 les tocó el turno a los desplazados por ese poder popular en las urnas. Los aires de la Virgen de Shoestad parecen estar soliviantando otra vez a algunos curas. Los estudiantes ya comprendieron que el castigo de hoy ya no es la "bota militar" que recorría los noticieros de todo el mundo, sino procedimientos bastante más pedestres, administrativos, anónimos, pero de una clínica eficacia.

Se acabaron los relatos épicos. Ni grandes héroes, ni grandes víctimas. Ya no te meten en el potro de tortura, te meten en la lista de indeseables que las empresas manejan, y de por vida te dejan sin trabajo, por ser sindicalista. Ya no te queman la cara, sencillamente no te renuevan la matrícula. Castigos de ceniza para tiempos de ceniza.

Pero se volverán a levantar, señores, una y otra vez, volverán a pisar la calle, tercos, oraculares airados, y en ciertos cenáculos, ciertas salas y despachos, volverá ese viejo ardor en el pecho, el sudor frío del miedo. Eso también está escrito desde los tiempos de Grecia.

¿Qué hacer para mejorar la situación de los excluidos en la sociedad Paraguaya? Sabemos que la base de toda democracia es el respeto al Estado de Derecho, a las libertades y las reglas del juego que ella impone nuestra Constitución Nacional. La tarea es lograr el desarrollo y la igualdad, sin perder la libertad. En los sucesos de fines de junio de 2012 hemos perdido todo lo que habíamos conseguido en años de lucha cívica. Se nos ha quitado el derecho de ser gente civilizada. ¿O quieren, como en el libro de Isabel Allende, se nos designe un candidato por quien votar?.

Monseñor Rogelio Livieres, quien rezó en la Iglesia San Isidro Labrador, de Curuguaty, en una misa por los 17 fallecidos y también por los heridos, en el enfrentamiento entre policías y campesinos ocurrido en un conflicto de tierras, desde el púlpito señalaba que; "no sólo es imprescindible poner término a los actos de violencia. También hay que resolver las causas que han producido esta tragedia. Algo que no hicieron ni el Presidente de la República ni el Congreso de la Nación".

"Me refiero -dice Rogelio Livieres- tanto a las graves injusticias sociales que padece nuestro país como a la instrumentalización ideológica y política para crear violencia y desórdenes mayores", añadiendo que "esta no es la hora para que partidismos irresponsables busquen sacar réditos políticos. Ante la tragedia sufrida debemos cada uno asumir el rol que nos corresponde y colaborar para superar definitivamente los causales de tanto mal".

Al día siguiente se producía la destitución del presidente de la república, Fernando Lugo por parte del Congreso Nacional, el oportunismo político lanzo a la arena política a oscuros personajes de la política paraguaya, sentando en el sillón presidencial al vicepresidente Federico Franco.

La decisión del senado demostró la fragilidad de la institucionalidad paraguaya. El pueblo en un claro ejemplo cívico copo la Plaza de Armas, un espacio histórico en donde entre discursos y hurras para la ocasión, el pueblo se reúne a exteriorizar sus reclamos ciudadanos.

Qué pereza tenemos que volver a lo mismo cuando hay tanto tema interesante a nivel global, incluidas las elecciones en los EE.UU. Pero estos raros injertos de sapo en rana que aparecen de repente en nuestro panorama nacional, revisten tal gravedad que callar sería efectivamente otorgar o ser cómplice.

Nos referimos a las nuevas políticas de sistemática violación de los Derechos Humanos. Curiosamente, esto se da a pocos días en que las nuevas autoridades, ante organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos OEA, trataran de justificar el golpe parlamentario que derrocara a Fernando Lugo, situación que ha dejado paralizada a la opinión publica nacional, provocando las más que justas protestas ciudadanas.

Naturalmente, los voceros principales de este nuevo oficialismo salieron a la palestra de inmediato para hablar del "coraje del Parlamento Nacional" al poner por escrito lo que todo el país temía desde hace más de 20 años, lo que algún día podría suceder ante, "la fragilidad de las estructuras democráticas" que no cambiaron desde la época de la dictadura.

Han tratado de decir -so pretexto- de que los cambios al interior de las ideologías son casi "terremotos conceptuales", se aplauden esta declaración, lo que también podría llevarnos a condecorar a las mismas porque resuelven no ser más partidarias del esclavismo o del voto censitario o de los trabajos forzados para los presos o la marca con hierro candente para los reincidentes.

¿Qué tal? Es decir, un país libre y soberano que con algo más que paciencia y vocación democrática derrotó a una dictadura oprobiosa que la humilló, ensució y torturó, debe someterse a los ritmos de cambio que se les ocurra a las mismas instituciones que participaron de la aventura y de ese mismo modo comprometer el destino de su propia democracia.

Es bueno, reconocen el carácter institucional ¿y con esto a qué apuntan? Ahora deberían ser menos las responsabilidades personales de varios, sino todas las actuales autoproclamadas nuevas autoridades antes violaciones de los Derechos Humanos, con aún otro agravante: que el enfrentamiento ya puede devenir entre otros, mientras que ahora es entre partidos convencionales y otros emergentes.

La autocrítica tiene valor y significado sólo en la medida que contiene las propuestas concretas para superar una deficiencia o un error. Lo otro es el golpeteo de pecho clerical, mentiroso y de doble moral, señores que confunden la realidad con sus deseos.

Si al Partido Liberal se le reconoce el haber luchado por más de 60 años contra la dictadura del Partido Colorado, que mediante la práctica del terror y la violencia le mantuvo oprimido, hoy los opresores son sus amigos. Surge de inmediato una pregunta: ¿lo hicieron solos o en complicidad con gente común que deben también asumir sus responsabilidades?.

Entonces ¿Como fue para entregar esa afanosa lucha, como si fuera de la cúpula partidaria propia? Acaso las organizaciones de izquierda, el pueblo liberal, que fueron las que más sufrieron durante el siglo pasado, ¿No tienen algún merito? ¿Cómo es que se adueñaron de la libertad de todos los paraguayos, y ni siquiera la rifaron, al menos para dar oportunidad a los que también lucharon con ustedes?

Si la violencia y el terror fueron práctica sistemática en los tiempos de la dictadura, ¿en qué pié quedan los actos de un gobierno que se mueve con esa metodología de trabajo? Vamos más al hueso: ¿qué grado de validez tiene un Juicio Político que nos hizo cambiar de vida, siguen lastimándonos a pesar de las inmensas mayorías populares que se han pronunciado en vuestra contra?

¡Sí, pues! No es cosa de caza bobos esto de reconocer tardíamente lo que el país y el mundo saben hace ya decenios. Los resabios de la dictadura de derecha que gobernó con la mitad de ustedes (los levi-rales) y el dictador, acaban de inferir un duro golpe a los demócratas de este país, liberales que siempre fueron derrotados, acaban de sufrir otra fuerte derrota y habían surgido casi de la nada, ganaron un año de gobierno en dictadura con Federico Franco, y van a perder, la Presidencia de la República, el 2013, que sin estar de acuerdo con la Concertación del Frente Guazú expresaba otra visión del progresismo, lo que debería llevar a muchos a reflexionar en serio sobre lo que nos han hecho.

Sumadas las fuerzas democráticas dan más del 58% del espectro electoral nacional. El electorado ahora se encuentra dividido en dos, derechas e izquierdas. Es decir hay dos "polos" democráticos que no sólo se mantienen en relación a 1988, sino que es capaz de expresar en modo aún balbuceante lo que el país quiere como sistema político.
El Dr. Federico Franco, en todos sus discursos nos habla de democracia y libertad.

Recordamos al Dr. Franco que durante el Gobierno de Fernando Lugo, jamás faltaron estos derechos, el Pte. Lugo supo respetar nuestros derechos e individualidades, y que quizás antes del presidente Lugo, fueron otros liberales, quienes nos enseñaron y mostraron los principios liberales, que encierran la democracia y la libertad, y no fue usted precisamente.

Ojalá den ahora el segundo paso después de este pronunciamiento parlamentario y digan en concreto en qué pueden ayudar las organizaciones de Derechos Humanos en la superación de las taras totalitarias que sigue presentando nuestro sistema político.

Que la globalización ha transformado nuestras vidas, qué duda cabe, las tecnologías de la comunicación, la multi nacionalización de la producción, la aparición y transmisión de nuevas enfermedades que recorren e infectan al Globo a gran velocidad, entre otras. Esto ha llevado al sociólogo inglés Anthony Giddens a decir que el mundo se ha desbocado (die entfesseltewelt) por causa de la "globalización de la palabra" en los medios de comunicación y ha cambiado nuestras vidas.

Junio 2012.-
 



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