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Es sabido que en todos los sistemas neo liberales no existe la redistribución a los quintiles más rezagados y que eso hay que hacerlo en serio y sin el paternalismo castrante del emprendimiento autónomo, como sí lo provocan los sistemas centralizados como el chileno, que dictan leyes de zonas especiales y un paquete de prebendas, sin nunca devolver impuestos y hacer a la gente a elegir a sus autoridades, -cuatro son los senadores designados a dedo por el actual gobierno- para que ellos mismos dinamicen sus macro territorios más allá de los municipios. De hecho, la educación municipalizada ha traído consigo la carencia en educación a los municipios con menos recursos, en donde el salario mínimo se ha convertido en el máximo. Cada región debe hacer lo suyo y no esperar todo del municipio y la asistencia social.

El mito de la igualdad por la vía Estado central.


 

Lo que la gente debe saber.

Todavía existen muchos economistas que piensan que la modernidad consiste en ir pasando a través del tiempo las canastas cada vez más llenas de bienes y servicios -independientemente de su distribución-, confundiendo bienestar con modernización. Por cierto esta es una visión desprovista de toda historicidad.

Al escuchar al presidente chileno, Sebastián Piñera decir que; "La educación es un bien de consumo", él no solo lo dice, la Constitución del Estado de Chile, le obliga a decirlo, esto en un momento en que el mundo cree que el conocimiento es universal, y todo ser humano debería tener la garantía de obtener en forma gratuita. Y, ¿cómo andamos por casa?, acá en Paraguay. Por otro lado la historia nos enseña que a la fecha hay tres componentes esenciales de la modernidad: la democracia, el mercado y la protección social. La relación entre ellos no es simple, ni estable. El siglo XVIII promovió los derechos ciudadanos; el siglo XIX, los políticos y económicos; y el siglo XX consagró los derechos sociales.

Probablemente, el siglo XXI lo hará con derechos de la naturaleza en la vida social, en el cual los conocimientos son universales.

Entonces, ¿como tendríamos que conjugar, este "progreso neoliberal" con los derechos humanos? En el período post dictadura que vive Chile, no cabe duda que la Concertación (coalición de partidos políticos) fue, después de 20 años de gobierno, una experiencia meritoria en cuanto al desarrollo del bienestar: Chile dispone hoy de una mayor y mejor infraestructura, así como de una canasta de bienes y servicios más abundante y diversificada. Por cierto, este bienestar hubiera sido aún más elevado si la distribución y la igualdad hubiesen mejorado.

Esta es una durísima prueba que está soportando la democracia chilena con la notoria insatisfacción de más de 150.000 estudiantes marchando en la calle, docentes y padres de estudiantes que han tomado las calles para exigir una reforma educativa, poniendo a Chile "al borde mismo de la ingobernabilidad", según lo definió el ex presidente Eduardo Frei.

La represión de las fuerzas policiales por conservar el orden, solo se comparan a las represiones de la dictadura de Augusto Pinochet, como una de las alternativas posibles a los problemas que señalan los estudiantes y los padres sienten los problemas de sus hijos y los acompañan.

La magnitud de la protesta la vemos en Paraguay a través de los canales de la televisión, policías golpeando a niños-adolescentes menores de edad, esto, no permite dudar de la magnitud de la repulsa a la derecha neoliberal, que no representa el sentir de una parte importante de la población de Chile.

Lo que cuestionan los estudiantes, docentes y padres chilenos es que el estado no quiera hacerse cargo de una educación gratuidad, esto es incuestionable para los paraguayos, aquí rige ese principio, aunque también tenemos grandes falencias al respecto. Las diferencias sociales en el Paraguay también son enormes, tan solo que gozamos de un estado no represivo, con una Constitución Nacional promulgada en democracia y no pactada, con senadores electos por voto popular, el Senado chileno tiene cuatro senadores nombrados a dedo por la UDI que es el partido de gobierno.

Para el ex presidente chileno Ricardo Lagos, “…esta, es un crisis institucional, pues los ciudadanos no se sienten identificados ni representados por las instituciones”, desde lejos se percibe a un estado ausente para la esa gran masa de gente de clase media y pobre.

Aclaremos; la Constitución Nacional del Paraguay, fue libremente confeccionada y promulgada de cara al pueblo paraguayo en 1992, la Constitución de Chile fue la creación de un autócrata; en rigor no es un "Contrato Social" como la paraguaya, sino que fue y es "una carta política".

Pero, ¿Chile es un país más moderno? Si, cuando lo comparamos con el régimen militar donde el neoliberalismo confundía modernidad con mercado. Salir de esta etapa “cavernaria” no ha sido tarea fácil para los chilenos; ella se ha tenido que ir desarrollando hacia la democracia a tropezones, con una Constitución espuria en su origen, que les limita y pervierte cualquiera aspiración a una democracia moderna.

En el ámbito de la protección social, los gobiernos de la democracia han tenido que salir de las leyes laborales con muchas dificultades y además con un movimiento sindical débil y mirado a menos, fruto de la pasada dictadura. También ha tenido que enfrentar los temas de salud, educación y pobreza, aunque en este caso el crecimiento y las políticas públicas que ha desarrollado, le han ayudado.

En cambio, si comparamos este proceso de modernización con los estándares que se registran en países hoy desarrollados, está lejos de llamarse un país moderno por mucho Internet y teléfonos celulares que tengan a su alrededor.

No quisiéramos, sin embargo, volver a la historia del “trago amargo” ese que se toma de una sola vez. En verdad, en esta visión dual no avanzaremos mucho hacia una real comprensión de como son las cosas de este estado neoliberal, que tendrá que abordar los problemas y desafíos que enfrenta el desarrollo del país.

En cualquier sociedad, existe siempre un “trago amargo”, pues existen obras inconclusas, la reforma educacional es una, la nacionalización del cobre es la segunda, el fin de la elección binominal es la tercera, (que todo cargo sea por mandato del pueblo) para lograrlo se requiere de una reforma constitucional, a lo que el gobierno de Piñera y la derecha política se ha negado corregir, por más de veinte años.

En Chile aún rige la Ley de seguridad del Estado, para nosotros la Ley 209, impuesta por la dictadura de Stroessner por más de 30 años, fue derogada al llegar la democracia hace más de 20 años.

Mitos y mitos

Lo importante, es conocer la dinámica o la lógica que ha impreso la acción de los gobiernos anteriores en las modalidades de funcionamiento de la sociedad (y en particular en su economía), habida cuenta de las fuerzas sociales disímiles en juego, el salario mínimo se ha vuelto en el máximo, como en Paraguay.

Por ello, lo relevante hoy es saber si tal dinámica nos conduce o no a una sociedad que es capaz de profundizar su democracia y a una economía que logre garantizar la cohesión social necesaria, dentro del proceso de cambios exigidos por las movilizaciones estudiantiles e insertarlas a esta última de una manera más ventajosa para los chilenos.

Las elecciones presidenciales y parlamentarias que se realizarán en Chile cada cuatro años, en dos años más debieran generar, como ocurre en otras democracias, un mayor interés en el debate de ideas en torno al rumbo futuro del país. Sin embargo, existen opiniones que las propuestas programáticas esta vez si tendrán incidencias en el electorado.


El tema de la corrección de la mala distribución del ingreso existente y una mejor inserción económica internacional de sus exportaciones ha estado presente en las propuestas de los gobiernos desde hace 20 años, en eso nos parecemos. Cierto, las políticas sociales realizadas en estos últimos 20 años han compensado la mala distribución y hoy se dispone de una sustantiva red de acuerdos comerciales, aunque no cuentan con una institucionalidad adecuada ni políticas públicas para la promoción de exportaciones con mayor elaboración, e integradoras indirectamente de las Pequeñas y Medianas Empresas.

De estos temas recién comentados seremos los "invitados colados", pero es necesario que la gente sepa en Paraguay, que en cualquier propuesta económica del gobierno del Pte. Piñera a los estudiantes, quedará corta si no se acatan los temas de fondo como lo es la reforma constitucional, que por más de 20 años ha negado a apoyar.

Es probable que por la complejidad de estos temas, ellos no se puedan discutir con detenimiento en una propuesta programática. Lo que cuenta es que aparezcan en el debate la desmitificación de las ideas económicas neoliberales, fracasadas en el mundo, como el comunismo ortodoxo revelando eso sí, el grado de conciencia que existe en torno a ellos. El mito de la igualdad por la vía del Estado central.

En Chile como en el Paraguay, ya sabemos que sus dos principales problemas para superar la brutal desigualdad es mejorar la educación y tener redes proactivas de fomento productivo que nos saquen de las meras materias primas y que permitan a que las regiones del MERCOSUR a competir con empleos dignos.

Pero acá, el reino de la homogeneidad, nos quedamos sólo con municipios pequeños que a duras penas administran sus escuelas, (la luqueña se cerró) con un Estado central que genera las expectativas de los “programas nacionales” y unos gobiernos regionales que se abocan sólo a la infraestructura mediana para el desarrollo en escuelas, caminos.

El “mundo desarrollado” da a los gobiernos regionales el papel esencial de articular y poner en movimiento asociativo el capital social de sus territorios, que hacen apuestas, innovan desde sus ventajas, crean asociaciones público-privadas y desatan la creatividad de sus habitantes.

agosto 2011.-
 



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