El Tiempo Luque / Aeropuerto

Aumentar

Disminuir

tamaño
de texto

Con la huelga de hambre Ricardo "Beby" Núñez sabía bien que con ello apuntaba al corazón del pueblo colorado, y que era la única forma de hacer que el ciudadano común, el campesino, se enterara de lo que pasaba en Luque. El otro concejal destituido Justo Manuel Marécos, era desahuciado por la "patota", sin posibilidad de recuperación, aunque no se pudo mantener este embate que de hecho ocurrió.

Promover vínculos de protección social ciudadana (I).


 

Apuntes de un año en que la desigualdad mostró su "tova pepú hái". Al final del mandato el Partido Colorado frente al Municipio abundan los balances. Los ciudadanos abrumados por sus problemas recientes, el nuevo gobierno Municipal no debería olvidar, sin embargo, aquello que más remeció a la ciudadanía: la destitución de los concejales Ricardo "Beby" Núñez, protagonista de la primera huelga de hambre de un político en Luque y Justo Manuel Marécos, declarado insano mental por los modernos concejales "siquiatras ellos" (modernos porque nunca estudiaron siquiatría), y sus no siempre evidentes significados. Siendo la guinda de este pastel el concejal César Chiola, quien siguiendo los designios del destino, acepto ser designado intendente por un grupo de románticos ciudadanos.

Convengamos en que se ha tratado de un año singular, puesto que este grupo de románticos ciudadanos se ha negado a dar quorum para que sesione la Junta Municipal desde hace cuatro meses. Tambien fue singular porque ha sido el electorado independiente quien conduce las riendas del poder por primera vez en la historia de Luque. Ni siquiera porque se hayan puesto de acuerdo en retornar al ciudadano César Meza Bría al frente del Municipio, que ya hace dos periodos atrás, conoció la democracia luqueña durante los años pos-dictadura: Más bien, sostenemos acá, porque han comenzado a ser notorias las limitaciones del ‘modelo paraguayo’, las que requieren urgentemente ser enfrentadas para que no se repitan.

Conviene en ello alargar un poco la mirada (aunque no tanto como deberíamos) y resituarnos en el año 1996. Un año complejo, en donde la democracia luqueña mostraba toda su elasticidad, derrotando en parecidas circunstancias a los mismos personajes, aunque en puestos menos encumbrados a los que hoy ostentan.

La historia es conocida. Menos recordado sin embargo es el debate, excepcional para esos años (y para los actuales, según parece), paralelo al complejo del actual entramado político institucional de la transición, se acumula inquietante volver a un bienestar social.

La gente percibe que ella ni es el sujeto de una modernización que parece avanzar a sus espaldas ni el beneficiario de las nuevas oportunidades. Una afirmación temeraria que pone en cuestión acaso, el esfuerzo más estratégico en que se empeña el gobierno de Fernando Lugo: pasar del eje de la transición al de la modernización.

Es por ello, que la respuesta proveniente de los círculos complacientes de la intelectualidad aliancista luqueña que no tardó en llegar, y apuntó certero, buscando “cerrar”, argumentativamente claro está, el debate naciente.

Llama poderosamente la atención que el ‘malestar difuso’, se haga cargo del hecho irrefutable de que “no hay signos demostrativos de ningún tipo de descontento generalizado” “más bien la sociedad luqueña muestra durante los últimos años, bajos grados de conflictividad social, una temperatura ideológica fría o moderada, que se encendió con la destitución de los concejales.

Con la huelga de hambre Ricardo "Beby" Núñez sabía bien que con ello apuntaba al corazón del pueblo colorado, y que era la única forma de hacer que el ciudadano común, el campesino, se enterara de lo que pasaba en Luque.

El otro concejal destituido Justo Manuel Marécos, era desahuciado por la "patota", sin posibilidad de recuperación, aunque no se pudo mantener este embate que de hecho ocurrió. Tras este decisivo entrecruce de desafíos, la clase política luqueña que convive en la Alianza Patriótica se remeció e incluso temporalmente se alineó entre los ya míticos ‘autocomplacientes’ y ‘auto flagelantes’, dando lugar a un singular debate epistolar, en donde ningún comité político de ningún partido aliancista en Luque, lanzo un comunicado de rechazo a estas prácticas políticas.

Sin embargo, la suerte parece ya haber sido echada. Con ‘signos demostrativos de descontento generalizado’ el entrecruce de las fracciones están calmas, y sería pronto caratulado como ‘meras objeciones’ de una retrógrada militancia al interior del Partido Colorado, al avasallador rumbo modernizador de Luque, "para seguir construyendo".

Nada importaban las bulliciosas movilizaciones de la contraloría ciudadana. Son los costos de una modernización que, en la medida que no produjeran malestares generales, no deberían en verdad inquietar.

No sorprende por ello que, silenciosamente, aguardando su momentum, como adivinando que la única vía de vencer los argumentos complacientes, era expresándose con nitidez, exacerbándose, siendo más de lo que su forma concreta lo permitía, un ‘descontento generalizado’ se acuñó por fin y fluyó nítido en las urnas.

La memoria es frágil, y los balances suelen recoger sólo los datos más contables de un conflicto (duración, número, los involucrados, los voceros, las elecciones). Por ello haría mal la futura Junta Municipal, no omitir en su balance, que durante el año 2010 el fantasma de la desigualdad, el abuso de poder, mostró su tova pepú haí.

Sí, porque disfrazados de trajes y corbata linda, se expresa en verdad un malestar más generalizado, recordemos que también fueron los traidores a sus propios partidos, a su propia gente quienes se identificaron con el conflicto, postergándolo permanentemente o encapsulado en fórmulas tecnocráticas (no dando quorum para sesionar) y judiciales (chicanerias).

Frente a su porfiada presencia –el de la desigualdad ante la Ley- que incluso se da mañas para no cumplir los requisitos impuestos por la intelectualidad luqueña (descontento generalizado) para hacerse notar, hoy no vale seguir siendo indiferente. No vale tampoco sólo escudarse en que el mejoramiento de nuestras instituciones solucionará el problema en un periodo de Gobierno Municipal, como arguyen los nuevos comensales.

Supone algo más. Algo que se esboza –aunque aún sin expresarse en propuesta- curiosamente desde el círculo otrora más conservador de la sociedad –los colorines luqueños-, y por cierto desde fuera de ella hace años y que escasea en los socialistas curiosamente es; ¡¡Atreverse a repensar las bases mismas del modelo político!!
Creativamente, por cierto, y guiados por una máxima simple (para evitar los fantasmas del pasado tan propios de esta generación en el poder) que cada punto en discusión signifique una disminución proporcional de la desigualdad ante la Ley.

Guiados por dicha máxima, sin embargo, vale la pena advertirlo desde ya, pronto se adivinará que lo que se demanda no es un problema técnico de macroeconomía, sino una pizca de aquello que los griegos llamaban Política, con mayúscula. Ello supone, por cierto, no sólo iniciativas de inclusión asistencial que disminuyan la pobreza, sino políticas de participación que den protagonismo a los actores sociales, que pongan en marcha la Ciudad de Luque, empresa esta última en terapia intensiva.

En definitiva, la lección a manera de balance del año 2010 es que la desigualdad ante la Ley, no es un problema técnico sino político.

Incluso más, altamente explosiva, y dispuesta a convertirse en marea avasalladora de un orden complaciente cada vez que encuentre su ocasión. Todo ello hace urgente a contrapelo de lo que parece indicar el balance oficial, impulsar una decisiva participación social para atreverse a repensar los déficit y promover vínculos de protección social ciudadana.


diciembre - 2010.



 

Envíe sus comentarios o sugerencias a