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Tenemos todavía un camino por recorrer, el 7 de noviembre el pueblo hablara y elegirá al nuevo Intendente Municipal, pero la democracia que conquistamos siendo valientes es una epopeya ciudadana que solo es evocada en los momentos donde los ideales republicanos y libertarios son puestos a prueba. El ideal no se manifiesta en la vida cotidiana, este emerge solo en los momentos difíciles y viaja con nuestra propia savia y su raíz más profunda, miremos con confianza un futuro mejor y distinto para nuestro pueblo.

Sin una Ciudad mediática, nada de esto hubiera pasado.


 

Qué difícil parece ser hablar en forma serena cuando hay denuncias sobre apropiación indebida de cargos y dinero o de bienes ajenos, más cuando de por medio hay prominentes hombres de la política luqueña, de los negocios o de cualquier esfera pública o privada que constituye el “poder establecido”. Es tal el griterío que se produce que los ciudadanos poco o nada entienden, pero sí en forma espontánea se coloca en sus mentes el adagio: “Si el río suena, es porque piedras trae”, ¡¡Y este rio hace mucho ruido!!.

Algunos medios de comunicación en Luque, por lo general, se amoldan a la situación logrando uno que otro contrato de la Municipalidad, en vez de procurar una entrega que produzca más claridad y entendimiento en los ciudadanos, prefieren cautivarlos y adularlos dando un triste espectáculo, no aprendieron la lección que durante la dictadura se les dio. Los medios pusilánimes desaparecieron, el pueblo los ignoró, no fueron creíbles, no se nutrieron en la ética, la moral, honestidad y buenas costumbres, son semejante a los que concitan riñas en espacios públicos como plazas, hemiciclos, estadios, calles...

Informar en estos casos no es fácil, se requiere competencia, habilidad y sobre todo buenos informantes, y saber guardar la confidencialidad de ellos, pero también una mirada más amplia que dé cuenta de las condiciones del ambiente sociopolítico en que suceden las denuncias de corrupción que afectan a personas vinculadas al poder.

Si en Paraguay hay corrupción sería absurdo decir que no. Y, si Luque es una Ciudad corrupta ya eso no parece discutible, depende de qué se quiera decir. Si el sistema que lo rige, si los gobiernos que ha tenido u otros poderes ligados a la Ciudad o un número significativo de privados. La corrupción está vinculada a valores que dan sentido a los sistemas, las políticas y las personas y a si los sistemas son más o menos cerrados o susceptibles de un mayor o menor control de sus actos por parte de los ciudadanos.

Es notorio que el dinero se ha convertido en una medida con que se mide el éxito, la fama e incluso la felicidad, por la capacidad de acceder a bienes que producen placer. A la persona que logra más riqueza en un tiempo breve, se le considera un modelo a imitar; semejante consideración logra un país que consigue exhibir un notable crecimiento en un corto plazo.
Menos importantes son -o se subordinan a los deslumbrantes resultados- los impactos directos o colaterales que implicó conseguirlos.

Desde el empleador que soslaya el pago de las imposiciones a los trabajadores, pasando por el funcionario que cobra comisiones (u otras prebendas) en un negocio con un tercero, hasta el particular que usa innovadoras modalidades para cometer un robo a otro particular.

Todos ellos, en sus medios, van a mostrar el símbolo que atraerá la atención de la familia, de los amigos, de los pares, de los acreedores o del sistema mediático que maneja, según sea el caso.

El sistema político y mediático en estos 21 años han marcado una tendencia a proteger o aminorar efectos no deseados por denuncias o evidencias de corrupción, como ha sucedido en los primeros gobiernos en democracia con la venta de empresas públicas (LAP, ACEPAR, entre otras) en los dos primeros periodos presidenciales bajo el boom del neoliberalismo, alentada por nuestra criolla derecha, o los sobresueldos, a diferencia de los casos de los derechos humanos que provino de la investigación ciudadana y de la protesta ciudadana encabezada por Martín Almada, lo que significó que muchos torturadores fueran recluidos, la gran mayoría de los demócratas aplaudió estos logros.

Tenemos todavía un camino por recorrer, el 7 de noviembre el pueblo hablara y elegirá al nuevo Intendente Municipal, pero la democracia que conquistamos siendo valientes es una epopeya ciudadana que solo es evocada en los momentos donde los ideales republicanos y libertarios son puestos a prueba. El ideal no se manifiesta en la vida cotidiana, este emerge solo en los momentos difíciles y viaja desde nuestra conciencia con nuestra propia savia y su raíz más profunda, miremos con confianza un futuro mejor y distinto para nuestro pueblo.

Octubre 2010.



 

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