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“El Municipio funciona con un concejal que se encarga del despacho del Intendente, con un Concejal despojado de su cargo, y otro declarado insano por un juez electoral, in sano sin serlo (mientras no lo diga una junta médica), con la constatación de que muy pocos candidatos a Concejales señalan su afiliación política, es una clara muestra de la naturaleza desinformadora de esta elección.

Así, solo se espera la apatía y el desprestigio.


a manera en que se ha desarrollado esta campaña electoral, para elegir el 7 de noviembre 2010, quien será el nuevo Intendente Municipal los próximos cinco años, es un fiel reflejo de la naturaleza de la clase política paraguaya y la calidad de nuestra democracia. Abundan preocupantes signos de estancamiento y desinterés, a mejor dicho "desencantamiento" tanto de parte de la ciudadanía hacia la política como de la política respecto de lo/as ciudadanos/as.

Es evidente que la ciudadanía ha dejado de ver en el voto una herramienta eficaz de participación. Los recientes porcentajes de las votaciones alcanzadas por los diferentes partidos políticos en sus respectivas internas, revelaron que solo el liberalismo, en el Gobierno alcanzo el 49% de participación electoral, siendo este porcentaje bajo para una elección de esta magnitud. Mientras que el Partido Colorado no supero el 30% de participación a nivel Nacional, los demás partidos se han convertido en movimientos.

Estas cifras son preocupantes y decidoras. No sólo representan el creciente descrédito y escasa valoración del quehacer político por parte de las generaciones jóvenes sino también permiten suponer las razones que lo explican. Pero, según lo desplegado hasta ahora en la campaña municipal, el estancamiento democrático y la despreocupación no es patrimonio de la ciudadanía respecto de la política, sino que también, aunque de un modo sutil pero mucho más preocupante, es esa misma clase política de elites la que se encarga de reforzar la idea de que efectivamente; "no la pegan ni una vez, en el sentir de la ciudadanía", y siguen enviando señales confusas de lo que realmente implica ocuparse de la comunidad país.

Es difícil entender cómo en una campaña municipal el tema que más ocupa a los actores políticos con tribuna son los baches o como mejorar el sistema de recolección de basura, siendo el tema favorito de los candidatos a Concejales, "quien obtendrá más votos".

Resulta hasta gracioso escucharlos cuando hablan con "prácticas cortoplacistas" de los problemas luqueños, como lo es el problema de la basura o de las calles rotas, habiendo problemas que están haciendo peligrar la propia institucionalidad del Municipio, con acciones que se han producido contradiciendo la propia Constitución Nacional.

El Municipio funciona con un concejal que se encarga del despacho del Intendente, con un Concejal despojado de su cargo, y otro declarado insano por un juez electoral, in sano sin serlo (mientras no lo diga una junta médica), con la constatación de que muy pocos candidatos a Concejales señalan su afiliación política, es una clara muestra de la naturaleza desinformadora de esta elección. Hace un mes no sesionan por falta de quórum.

Eso es negar la esencia misma de la política, restarle validez al proceso electoral y faltarle el respeto al electorado. Así, no puede esperarse otra cosa que la apatía y el desprestigio.

Se echa de menos la información, las propuestas de fondo y la reflexión cerca de qué tipo de gente se necesita para dirigir un Gobierno local. ¿Cómo entonces podrían encantarse a mujeres y hombres jóvenes por participar en un jeroky popo si lo ven tan ajeno de la realidad cotidiana?.

Los Intendentes tienen importantes atribuciones que afectan la calidad de vida de las personas, la identidad de los barrios, el acceso a la salud y educación, los espacios públicos, cuidando los bienes ciudadanos entre otras materias, ¿Se hizo esto en los últimos diez años?.

Y al contrario de lo que son las tendencias en participación política, la realidad cuenta que una importante mayoría de personas cree que el Intendente y el municipio son las instancias con mayor capacidad para resolver sus y los problemas ciudadanos.

La elección municipal se presenta así como un importante espacio para los habitantes de la Ciudad de Luque y para aquellos que se postulan para representarlos. Una oportunidad para evaluar lo realizado y proyectar el desarrollo futuro. Un espacio ideal para que cada tendencia política despliegue sus propuestas y dialogue con la comunidad acerca de los desafíos y prioridades de los asuntos locales.

Sin embargo, a estas alturas, está claro que esa oportunidad no ha sido aprovechada; se ha perdido la posibilidad valiosísima de hacer más participativo el proceso por el cual elegimos a nuestros representantes, no sólo para mejorar la calidad de nuestras comunidades sino también de nuestra democracia.

¿Será entonces suficiente legislar sobre la voluntariedad del voto para revertir la marginación de los jóvenes del padrón electoral? Sin duda ayudaría, la democracia debe ser capaz de convocar a las nuevas generaciones, ganar sus votos, generar propuestas y discursos atrayentes.

Pero ello requiere de acciones concretas y claras que hagan que la democracia sea más que una elección. Es una lástima corroborar que nuestra clase política se mantiene en prácticas "cortoplacistas" que no convocan, alimentando un circulo vicioso que no hace más que desprestigiar la política, asegurando la permanencia de unos poco -los mismos de siempre- en una fiesta en que bailan cada vez más solos, cada vez más lejanos, cada vez más fuera de ritmo. Jeroky popo, ñe'erei.



 

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