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“Justicia en la medida de lo posible” fue una de las doctrinas que en materia de derechos humanos limitó la acción de verdad, reparación y justicia a las miles de víctimas de los derechos humanos. Respecto a los cambios constitucionales, cada maquillaje, entusiasmó a los agoreros, que se dedicaron por más de una década a pregonar en repetidas ocasiones que en Paraguay se ha terminado la transición. Es lo que han dicho tras de cada elección presidencial, es que quieren cerrar el campo a las demandas populares por democracia verdadera, verdad y justicia, y fin de las desigualdades sociales. El fin de la transición que solo pudo llegar con Fernando Lugo, como lo dijéramos la misma noche en que fue electo, la transición no se puede decretar por faena. Ni el clamor de un pueblo se puede contener..

Huellas de un siglo, en el Bicentenario.


a crisis en la política paraguaya ha tocado profundamente los municipios desde la transformación democrática del ´89.

a) ¿La política está en crisis en Paraguay? Y cuando la política está en crisis, lo que en verdad está en peligro es la República. Es decir, su sistema jurídico-institucional, sus estructuras políticas, económicas y culturales. Todo el aparataje que, en nuestro caso, se ha votado mayoritariamente por conservar, estos últimos 21 años, el preservar las instituciones y el modelo político que nos dejara la dictadura. Esta crisis republicana, se expresa en la paradoja política que al año 2010, sobrevive casi intacta; y en algunos casos perfeccionada; una institucionalidad jurídico-política oligárquica, en donde cada ciudad en el Paraguay cuenta con una familia y un caudillo que lo supervisa todo. Y un modelo económico neoliberal impuesto por una alianza empresarial que se instaló por prebendas en el país durante los anteriores Gobiernos.

b) ¿Porqué es posible que esto suceda en un país donde suponemos existe una fuerte matriz democrática y republicana de hombres libres? Pues, porque ello significa la sobrevivencia de un régimen político que es tributario de una economía que favorece la acumulación y apropiación de la riqueza patrimonial y de su producto, por parte de unas cuantas empresas de capital nacional y/o de consorcios financieros internacionales que se representen apenas un puñado de familias, y, en consecuencia, conserva un régimen político oligárquico (de minorías) y de cooptación.

c) Probablemente, para esta generación, la del Bicentenario, podamos entender algo, aunque sea un poquito, respecto lo que este cambio social. También es probable que muchos de nosotros siempre estemos leyendo o interesándonos por una literatura que informa o que tiene que ver con procesos de cambios para el País. Pues bien, en el caso de Paraguay tenemos un buen ejemplo para aprender, no de cómo cambian las cosas, por el contrario, aprender respecto de las estrategias de resistencia al cambio, la mayoría de las candidaturas que se han presentado han tomado el cambio como programa de un buen Gobierno Municipal, nos proponen el cambio.

La pregunta que nos deberíamos hacer es ¿cómo ha sido posible que no se pueda terminar con los engendros del pasado después de un tiempo equivalente al que usaron para imponerse, sobre todo que disponemos de la legitimidad y el sentido de justicia necesario para llevarlo a cabo? Use usted discernimiento, que esto, no tiene mucho que ver solo con la resistencia al cambio que ponen los “guardianes” y neoliberales, tanto como sí tiene que ver con la traición a la confianza democrática que el pueblo movilizado entregara a las burocracias de las coaliciones partidarias que se suponían conducirían el camino de vuelta a una verdadera democracia.

d) En la realidad de la tragedia del pueblo de paraguayo existen tres grandes líneas de problemas a enfrentar y resolver.

Por una parte, la cuestión de los derechos humanos, cultivar una educación y una cultura de la paz y del respeto a los derechos humanos, económicos y sociales.

Por otra, recuperar la democracia verdadera. Abrir cauces a una democracia participativa, directa, protagónica y solidaria con fraternidad, y reformar las instituciones del Estado, devolver la soberanía al pueblo, consensuar la nueva república y descentralizar hasta donde los paraguayos, por medios democráticos, territorio, decisiones y recursos podamos.

Finalmente, superar el dogma político económico del neoliberalismo, que es un modelo económico depredador, confiscador de los bienes de todos los paraguayos, y que solo acrecienta la brecha entre ricos y pobres, acentuando la desigualdad social y la exclusión. Pareciera que el sentido de la oportunidad es para la orientación estratégica de nuestra economía, o sea, asumir la misión de especializarnos en la producción de proteínas para el mundo, y vitaminas para Europa, de todo esto no quedan recursos impositivos para el Estado, mal puede este “Estado empobrecido dar buena salud y educación.

En este Bicentenario, tenemos que recordar que el Comunismo llego al mundo por las injusticias sociales, y como una forma de contrarrestarlas, y si se fue, es porque se encontraron los caminos para superarlas sin enfrentamientos.

En Sur América el viento de la historia sopla en la espalda de los movimientos populares que hacen retroceder al neoliberalismo y donde las mayorías populares recuperan la producción de su destino e historia en sus manos. Aún cuando en Paraguay tengamos el viento soplándonos de frente.

Los candidatos nos hablan de cambios, como si se tratara de piedras que sobresalen en un río, los cooptados del neoliberalismo saltan de un problema a otro, de una temática a otra, sin caerse ni al agua ni saltar a la orilla, o sea, sin resolver desde el fondo ni el tema de los derechos humanos, -una educación con recursos que el Estado no dispone- ni la situación de la democracia, ni el tema de la desigualdad social. Si en una dictadura militar el control social se ejerce por las armas, en la economía neoliberal el control social se ejerce desde el endeudamiento.

La usura y usureros que asfixian los sectores de medianos y pequeños empresarios, los sectores medios y los sectores empobrecidos (la clase media), sin hablar de los campesinos.

e) Nadie, legítimamente, puede contradecir la idea que en nuestro país fueron los movimientos sociales, la movilización social y la lucha sin cuartel en contra de la tiranía la que finalmente logró terminar con la dictadura. Han sido los movimientos sindicales y sociales los grandes animadores, que, desde los medios de comunicación clausurados –Diario Abc Color y Radio Ñanduty- apoyaban las jornadas de movilización democrática, sin olvidar a la Iglesia Católica, en la figura del Monseñor Ismael Rolón.

Es más, la tradición partidaria se ha reconstruido desde los movimientos sociales. No hubiera sido posible la reconstrucción de una oposición sin partidos políticos en Paraguay, sin la movilización social y popular. Dicho proyecto de reformas democráticas llegaron a constituir el cimiento sobre el cual se edificó la movilización social.

Sin embargo, han sido las burocracias partidarias, actuando en coalición, quienes en un proceso continuo de empobrecimiento democrático han terminado por traicionar el mandato popular de cambio, y, por el contrario, se han dejado cooptar por las ventajas minoritarias de la economía neoliberal, para ser eficientes administradores, cuando no capataces.

f) En consecuencia, nos encontramos ante la realidad que hereda el presidente Fernando Lugo, en la cual el proyecto nacional de transformación de las estructuras institucionales y económicas heredadas han sido definitivamente dejadas luego de dos décadas de intentos parciales por intervenirlo. Un verdadero drama. Un gobierno que cambió la apariencia, la estética de la República pero no su ética. Al mismo tiempo que nos deja el registro periodístico de una fantasía egocéntrica de autodenominarse desde sus partidarios, a través de las encuestas, ¿de qué lideres estamos hablando?

Un itinerario de abandonos y renunciamientos

g) Uno de los cogollos de esta herencia lo constituye el maquiavélico sistema electoral de listas cerradas y sin segunda vuelta en las presidenciales diseñado desde las cúpulas. Este sistema electoral que nunca, hasta ahora, ha podido ser reformado, permite, a los de hoy y sus amigos y parientes, conservar y reproducir una presencia parlamentaria que impide que gobierne la mayoría, y, en consecuencia, impide que se puedan constituir los elevados quorums constitucionales que se exigen para terminarla.

Así llegamos a estas elecciones Municipales, donde, no solo en Luque la oligarquía es dueña de una ciudad, familias enteras ya viven de la política, un negocio redondo. Piense usted, en su Ciudad, ¿En qué trabajo el Concejal que usted le voto, le pagarían 15 millones de guaraníes por mes? Respóndaselo a su conciencia.

¿Continuidad o cambio?

h) De este modo, y transcurridos 21 años desde la llegada de la democracia al gobierno de la nación, sobrevive y se reproduce un sistema político oligárquico y excluyente, eficaz en la protección de los intereses económicos y valóricos de una plutocracia fundamentalista y de los grandes consorcios que operan sobre el patrimonio del paraguayo.

i) Una reciente reforma en estas elecciones –permitiendo las alianzas- es visto por la población como "solo un maquillaje" que ha mantenido intacto sus fundamentos autoritarios y neoliberales, ha reforzado la convicción de que ello fue posible gracias a la convergencia del antiguo civilismo con una nueva clase política cooptada por el mundo de los negocios, abandonada a la adoración tardía de las ideas liberales.

j) “Justicia en la medida de lo posible” fue una de las doctrinas que en materia de derechos humanos limitó la acción de verdad, reparación y justicia a las miles de víctimas de los derechos humanos. Respecto a los cambios constitucionales, cada maquillaje, entusiasmó a los agoreros, que se dedicaron por más de una década a pregonar en repetidas ocasiones que en Paraguay se ha terminado la transición. Es lo que han dicho tras de cada elección presidencial, es que quieren cerrar el campo a las demandas populares por democracia verdadera, verdad y justicia, y fin de las desigualdades sociales. El fin de la transición que solo pudo llegar con Fernando Lugo, como lo dijéramos la misma noche en que fue electo, la transición no se puede decretar por faena. Ni el clamor de un pueblo se puede contener.

k) En estos días, la firme palabra empeñada por los intendentales es; “asumir las dificultades de la Ciudad", actitud acompañada por las Juntas Vecinales que han reinstalado las movilizaciones sociales, el reencuentro unitario de los pobladores. Han organizado comités unitarios de toda naturaleza en los municipios del País, y abierto una infinidad de oportunidades para reponer e impulsar, desde una lógica social y popular, la verdadera democratización, las transformaciones que comienzan a desmantelar el andamiaje dejado a los herederos del poder en cada pueblo de Paraguay.

En este contexto, y ante la amenaza de un desbordamiento popular que empuje reformas sustanciales, no solo al sistema electoral de las listas cerradas, abre la idea de algunos sectores minoritarios de la derecha que se apuran a negociar a medias con la idea de reformar de manera que nada cambie en el fondo. Estrategia que, por vieja, es demasiado conocida. Lo nuevo, si se puede llamar nuevo al gatopardismo, es la actitud acelerada de los cooptados del sistema que se han apurado a declarar que están dispuestos a “… aceptar y recoger lo que la negociación sobre reforma electoral les sea concedido por la derecha”. Es decir, se instala en política, y en la política de Estado, la misma y pusilánime doctrina de los Gobiernos anteriores se instaló en materia de Derechos Humanos, “justicia en la medida de lo posible”, ahora se dice; “… democracia en la medida de lo posible”.

l) Esto nos permite apreciar la verdadera profundidad de la crisis moral de la política en los partidos tradicionales. La misma medida para la crisis de las burocracias partidarias, tetanizadas por el miedo al cambio, o abiertamente cómplices de la mantención del estatus quo. Incluso entre aquellos que dijeron apoyar al presidente Fernando Lugo, la voluntad de cambio que contribuyen a paralizar su programa de Gobierno, infundiendo miedo de la crisis, con el miedo de que todo cambio significa crisis, y presionando para que se abandone los aspectos más sustanciales de su compromiso con la democracia verdadera y la justicia social, a través de su compromiso notable, ¡¡así llegamos a estas elecciones!! Casi medulares por tratarse de los Municipios, una elección, que es la base de la organización política del País.

ll) El partido Liberal no escapa a esta crisis que atrapa las burocracias partidarias. El medio para superarla es desde la perspectiva de la movilización social, la lucha popular, la unidad del pueblo, la reconstrucción de un programa común de transformaciones políticas, económicas y sociales. Los liderazgos no están muertos.

En el caso del Partido Colorado se debe optar, definitivamente, por recuperar su política humanitaria, solidaria, de centro izquierda de antaño, privilegiadora del trabajo, la República se fundó en base al trabajo, no tiene que apartarse de los movimientos sociales, lejos de las burocracias políticas y muy cerca de los sueños y demandas populares. Es más necesario que nunca en Paraguay, un Partido Colorado desde su propia identidad republicana, inspirada en la transformación social.

Un Partido Colorado que inspire y conduzca alianzas cada vez más amplias hacia el mundo popular, que permita intervenir y superar, en su especificidad, el modelo del hombre del campo, hoy tan alejado de él, así como sus instituciones y privilegios transferidos e impuestos como condiciones de vida y de ciudadanía económica y social a todos los paraguayos. Un ejemplo palpable es negarse a apoyar la Ley del Impuesto a la Renta Personal, amenazando con Juicio Político ante cualquier cambio que el Ejecutivo impulse en favor de los desposeídos, así los productores de soja y los exportadores de carne (por nombrar dos) se enriquecen, sin dejar un dólar al Estado.

m) Se debe tener conciencia de lo que significaría, a la historia patria y de América latina, allanar el camino al civilismo paraguayo, para que sea su institucionalidad, su lógica política, la que se legitime y se proyecte en el tiempo, por la sola razón de la cobardía moral de una generación, y la incapacidad de construir caminos de la mano del pueblo para sustituirla a través de la voluntad popular expresada en las urnas desde 1989, por formas de democracia directa, participativa y protagónica.

n) El continuismo quiere trascender desde una supuesta significación histórica del Bicentenario en el 2011. Peor es nada dirá más de alguien. Sin duda que es tarde pretender que el Bicentenario pueda ser un objetivo para direccionar la acción política de los demócratas en Paraguay. Eso no es, ni más ni menos, que sincretismo político. Del mismo tipo que el sincretismo esotérico que anticipa el fin del mundo para el 2012.

ñ) Los partidos se mueven por un sentido ético inspirado en el humanismo social, objetivos económico-sociales, por un vector de significación socio-histórica que se relaciona con las condiciones del pueblo en un contexto de una fuerte expansión del capitalismo financiero internacional y de una nueva fisonomía del imperialismo guerrero.

El país hará desfiles patrióticos para el Bicentenario. Mostraremos al mundo los Intendentes de cada ciudad en mayo de 2011 junto a sus Concejales, serán la autoridades que reflejaran en el futuro quiénes éramos y como vivíamos en estos años. En Luque especialmente se inauguraran bellas obras públicas y nuevas autopistas, -se nos viene el ómnibus articulado que saldrá de Luque-. Pero lo que nos preocupa, lo que verdaderamente debe quitarnos el sueño, es si aún para entonces, si no lo resolvemos antes, es el reclamo de los trabajadores que seguirán reclamando restitución de derechos laborales y previsionales, en fin, si aún, …. en fin, si aún tantas cosas.

o) Si por el contrario, construimos con generosidad un tipo de gobernabilidad democrática de amplia base popular, como la matriz para sustentar la aspiración popular y partidaria de lo que se trata es de volver a los principios originales de lealtad al cambio democrático y a la justicia.

p) Entonces, se trata de vincular de una manera inequívoca el programa de Gobierno con los intereses de la democracia plena, con un nuevo sistema electoral, de segunda vuelta en las presidenciales, sin listas sabana, con una orientación económica que sirva al mundo del trabajo, a los pequeños y medianos empresarios, que se imponga obligaciones impositivas a los que más ganan, en fin, que se afanen en no permitir impunidades, desigualdades ni pobreza. No sirve el “más de lo mismo” como estandarte. El programa por el cual el pueblo eligió a nuestras autoridades debe estar a la altura de las expectativas y de la química que comienza a producirse entre ella y ese mundo popular que no olvida su capacidad de soñar y espera que no lo traicionen.

q) La movilización social, la re-construcción de un proyecto político esencialmente democrático y popular, integrador y solidario orientado a instalar el horizonte que generen un nuevo marco constitucional, económico y político en el País, en la perspectiva de fundar una República Social, constituye un mandato histórico sustentado en una nueva ética democrática, no la ética “…de lo posible” a del cambio.



 

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