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La interrogante es si estos eventos del 11 de julio, elección Colorada (A.N.R.), y 25 de julio la Liberal (P.L.R.A.), contribuirá a la solución de los muchos problemas que enfrenta el Municipio. Estos partidos son mayoritarios, son capaces de poder alzar al futuro Intendente de Luque, ¿se convertirá en sí mismo en otro problema que agrave los ya existentes, que no son pocos ni menores?. Hay fuertes indicios que la balanza pudiera cargarse para esta última opción, mirando la escasa preparación académica con que cuentan algunos candidatos a Intendentes y concejales, estos últimos, ocultos en las “listas sabana”, que fueron propuestos por las cúpulas de sus partidos..

¿Qué grado de instrucción académica tiene su candidato?


 

Una extrema concentración del poder en el sistema político paraguayo ha brindado hasta ahora muy pocas oportunidades para las sorpresas. Los premios electorales más importantes otorgados por las cúpulas de los partidos -presidente, parlamentarios o intendentes- se distribuyen en un círculo muy cerrado de personas, de una manera altamente previsible y sin mayor competencia interna, o entre bloques políticos. Lo mismo es decir que son los de mayores ingresos económicos del país.

Esta especie de rotativa oligárquica implica en cierto sentido vivir de las apariencias. Permite, por ejemplo, designar autoridades a dedo, como ocurrió en las pasadas elecciones, en donde la ciudadanía creyó haber sacado al Partido Colorado del poder, hecho que hasta a esta altura de los acontecimientos resulta un fiasco.

La estrechez política del sistema de listas cerradas otorga, de manera indirecta, un enorme poder político a las mesas de los partidos. Ellas operan como un cuerpo elector indirecto al imponer candidatos u omisiones, y disciplinar los acuerdos, en los que suele primar un principio de status quo, aunque en apariencia se compita.

La doctrina política señala que el adversario está al frente. Pero ello solo es apariencia porque en la realidad el adversario es el aliado o compañero de lista y una vez en el poder, toma en camino que nunca quiso perder.

Un hecho claro de todo lo que decimos son las posiciones asumidas por el Presidente y el Vicepresidente de la República. La realidad enseña que el gobierno es, en muchos sentidos, una apariencia de mayoría, pues en la práctica el modelo institucional paraguayo obliga, mediante un intrincado sistema de quórum parlamentarios, a aplicar las reglas del consenso y el acuerdo con la oposición para poder Gobernar.

Sin embargo, progresivamente este sistema de apariencias se resiente. Muchas materias sociales y políticas vuelven a tener una cierta simetría entre lo que realmente son y lo que parecen ser. El crecimiento con equidad queda desnudo en la brutalidad de una enorme brecha social de poder económico entre empresarios y trabajadores, y aparece la pugna por el salario ético, la cual reclaman las centrales obreras de Paraguay. La aceptación social de las reglas del juego económico deja de enmascarar el abuso de los pequeños propietarios por parte de los grandes, y la orfandad por parte de las otras.

En materia política es fácil percibir que quien desea competir debe romper la inercia del círculo político mezquino. Y que ello es más fácil, aparentemente, desde la impugnación del orden actual, que desde la adhesión y la disciplina. Y se instala el debate de los díscolos y de las movilizaciones sociales. Avala esta percepción la creciente volatilidad política de la ciudadanía, y su desafección de los partidos políticos y las coaliciones tradicionales.

La primera víctima es el gobierno, porque el síndrome de la ansiedad y la anticipación para obtener ventajas es el que domina el espacio casi vacío de conducción política, y produce candidatos madrugadores. Pero el tema va más allá y toca el sistema en su conjunto, especialmente el poder de los partidos que, para seguir en el juego, requieren tener opciones para negociar.

Lo que cada vez es más difuso es si todos los candidatos que hoy se muestran están convencidos de que requieren de los partidos para su éxito. Porque los cambios en el escenario sugieren, en muchos aspectos, la posibilidad que se estén incubando las condiciones para la competición por fuera. Es decir, para la aparición de caudillos puros. O que la representación cruda del interés y del dinero asuma el gobierno sin mediaciones de ningún tipo ni justificaciones doctrinarias de liderazgo natural.

Calendario electoral proporcionado por la Justicia Electoral de Luque.
 



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