El Tiempo Luque / Aeropuerto

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Este editorial, alude, una vez más, al mercantilismo político partidista. No dudamos en recurrir al recurso manierista florentino, un estilo artístico difundido por Europa en el siglo XVI, caracterizado por la expresividad y la artificiosidad. El nieto del cortador de caña podría ser también, el nieto del zapatero remendón, que para rechazarlo y ocultar las verdaderas intenciones, han echado mano una vez más a ese recurso. Para testimonio de ello, bastaría la palabra Bicentenario, de quien recordará aún con amargura la voltereta y el verdadero golpe que inspira a los dos partidos tradicionales, ser el intendente/a del Bicentenario, será historia..

Haga deporte mi hijo, y gane plata, yo le financio, ¡¡hágase Concejal!!


l día que el nieto del cortador de caña e hijo del trabajador, ese trabajador que lucha en las compañías luqueñas, sin suficientes recursos económicos, pueda llegar al Municipio luqueño y ello sea motivo de alegría, y no de una ácida controversia, por parte de quienes teniéndolo todo se aprovechan de la política, habremos dado un gran paso como Ciudad.

Esperamos que el nieto del cortador de caña sea el adelantado de esa democracia del Bicentenario que anhelamos los paraguayos, una que sea vitalmente para todos. Esa democracia será el centro de una sociedad más igualitaria; contará con Municipios más pluralistas y representativos y habrá generado una nación más fuerte.

La democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Entonces, de que se trata un régimen político en que el mayor número posible de adultos ejercen pacíficamente el poder, respetando las leyes y realizando el Bien Común. Por cierto el pueblo se puede equivocar al votar (el pueblo no elige, vota por la lista sabana que el comerciante de la política compro) a sus representantes o al tomar decisiones. Pero igual cosa ocurre cuando ve que el poder es ejercido por uno o por unos pocos, por muy adinerados que sean.

La experiencia clásica nos enseñó que por muy sabio que sea el rey, él, sus hijos o sus nietos tenderán a dejarse llevar, más temprano que tarde, por la soberbia y la concupiscencia del poder. Eso ocurrió con la monarquía española que habiendo generado a Carlos V terminó regida por ineptos en 1810.

Las aristocracias, piénsese en las tecnocracias modernas que se apoderan de servicios públicos completos, en Paraguay nadie entra en la administración pública sin un padrino, invariablemente generan corporativismo, prebendas y privilegios para sí mismas. Es cierto que no hay Gobierno que resista el hecho que el pueblo vote (no elija) a los mediocres, pues si hacemos elecciones es para seleccionar a los mejores. Pero son las cúpulas del partido las que determina en qué consiste ser el mejor.

El nieto del cortador de caña, así podemos calificar a los luchadores sociales en Luque, y veces por sus electores. Y su fallo es inapelable, hasta que tenga que presentarse de nuevo ante sus representados, mandatarios y soberanos.

Los Concejales Municipales son en sí los representantes y la base de un gran conglomerado de ciudadanos que conforman este país. El Gobierno del pueblo comienza en los municipios, es esta asamblea deliberativa, permanente, pluralista y representativa de cada poblado de la nación entera. En ella deben concurrir los mejores representantes de nuestra tierra. Su deliberación dará frutos de justicia, o a lo menos de mayor imparcialidad, si en ella confluyen o se consultan a todas las perspectivas, intereses e ideologías.

Al ser representativa de distintas clases sociales, edades, géneros, etnias y localidades dictará reglamentos que, al convertirse en leyes, que gozarán de mayor legitimidad pues un mayor número de actores sentirá que concurrieron en su apoyo. Su pluralismo será el de la nación entera que se verá fortalecida si y sólo sí el interés general se impone a la desnuda confrontación de intereses comerciales particulares.

El nieto del cortador de caña, por su origen popular, cuando llegue al Municipio de Luque nos recordará que las democracias más prósperas del mundo, como Francia, Italia o Alemania, cuentan con decenas de dirigentes barriales como parlamentarios. Y si comparamos el Congreso de 1990 con el actual veremos que en vez de avanzar en esta materia hemos retrocedido.

Este ambiente actual económico creado por los partidos políticos para que el nieto del cortador de caña pueda llegar al municipio es inevitable, quedará el sabor de que es "demasiado poco y demasiado tarde", pero es difícil saber cuánto es sicológico y cuánto de barreras reales que están a la actividad política.

La falta de dinero disponible para invertir en candidaturas dentro o fuera de los partidos políticos es una realidad. Para integrar una lista y ser Concejal se requiere de no menos de 200 millones de guaraníes (cincuenta mil dólares), para comenzar, solo por entrar en una lista, esto es un dato innegable.

Pocos quieren asumir riesgos, menos cuando el corazón del capitalismo se ha visto sacudido por los escándalos corporativos que han afectado a estas empresas políticas municipales.

Una nación es más fuerte en la medida que integra generosa a todos sus hijos e hijas, sin excepción. Así lo descubrió Ciro (*) el grande que hizo de su pueblo una gran nación cuando abolió los privilegios en su ejército, repartió bienes y cargos con justicia y se hizo uno más.

Cuando Napoleón hizo, a través del servicio militar obligatorio, que el pueblo francés fuese una nación en armas, convocó a cientos de miles de soldados, revolucionó el arte de la guerra y creó las bases de los modernos los Estados, esto nos recuerda un adagio chino: “Cuando el general ama a sus soldados como un padre quiere a sus hijos y cuando los soldados se cuidan entre sí como sólo lo hacen los hermanos, ese ejército es invencible”.

Paraguay es un pequeño país que no puede darse el lujo de perder la inteligencia de uno solo de sus hijos/as. El nieto del cortador de caña en el Municipio luqueño nos recordará que debemos dictar reglamentos y ejecutar políticas públicas que hagan realidad el Capítulo III de la Igualdad de la Constitución Nacional.

Ese que dice que; “Los hombres (y las mujeres) nacen libres e iguales en dignidad y Hechos”. Podría hacer un panegírico, un discurso de alabanza en el ágora, del nieto del cortador de caña. Podría decir que se lo conoce como un hombre valiente y decidido. Agregaríamos además que conmueve la austeridad en que vive.

Llega a las doce de la noche, tras innumerables reuniones y no dejó de hablar por teléfono. Su ritmo de vida es considerado casi inhumano. Creemos que en esto último no es sabio, como filósofo que es. Sin embargo debemos decir que no votaran por él, no se encuentra en ninguna lista. No pudimos sus adherentes juntar el cupo y el dinero que pide el partido.

Lo haremos por el candidato que la cúpula del partido nos indique. No compartimos su ideología, algunos de sus estilos de hacer política y de hacer denuncias que no paran de acumularse en juicios que pocas veces llegan a término. Las críticas que ha recibido en estos últimos días, algunas de ellas francamente injustas, lo deben llevar a un sano proceso de reflexión y discernimiento. Eso lo fortalecerá. Pero lo central no es nada de lo anterior.

Lo esencial es que sus “socios comerciales” en el partido dijeron que él era el mejor. Que así lo han venido sosteniendo sus electores, por lustros. Que nadie puede sustituir al pueblo, porque el partido es el pueblo, que no necesita de formación académica, ¿cuándo será el día que el nieto del cortador de caña pueda acercarse a una democracia más igualitaria; a un Municipio más representativo y a una nación más fuerte?. Hacemos votos por que esto cambie.

(*) Ciro de Persia el Joven (424-401 a.C.), príncipe persa, hijo de Darío II, rey de Persia, y hermano menor de Artajerjes II (que reinó en 404-c. 358 a.C.). En el 408 a.C. fue nombrado sátrapa (gobernador) de las provincias persas al oeste de Asia Menor. También apoyó a los espartanos durante los últimos años de la guerra del Peloponeso permitiéndoles derrotar a los atenienses. Cuando Darío murió y Artajerjes le sucedió (404 a.C.) en el trono, Ciro proyectó una revuelta, pero Tisafernes, sátrapa de Caria, reveló sus planes (413-395 a.C.).

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