Segunda Quincena de diciembre/2006

Hoy existe una falta de transparencia en la información que se entrega después de cada administración Municipal, pero en ningún momento puede alguien cuestionar el que no se haga una auditoria. Es deber de cada sucesor comunicar adecuadamente a los luqueños como fue gastado su dinero. Es necesario para quienes asuman mantener la credibilidad en el ciudadano luqueño, y no caer en los mismos errores del pasado.

Transparencia Municipal.


l asumir las nuevas autoridades Municipales como primer paso a dar tendría que ser la indagación administrativa y buscar clarificar aspectos discutibles en las operaciones realizadas por el organismo corporativo, en el sentido de aparecer con demasiado personal y dotado de exceso de facultades en los procesos de licitación pública.

La realización de una auditoria en la Municipalidad de Luque, de estar dispuesta a hacerla por las nuevas autoridades de la ciudad, es un proceso necesario para dar mayor transparencia y eficiencia a la gestión de las nuevas autoridades en especial para que el Dr. Raúl Karjallo tenga una administración más cómoda y confiable.

Esta iniciativa buscará dar una doble respuesta a la Municipalidad, que en estos años ha tenido un rol clave para el desarrollo de Luque, rol que no se ha asumido y que nuestra ciudad así lo exige, para brindar condiciones mínimas a fin de convertirse realmente en un gobierno comunal autónomo y, por otra parte, que existan los controles y fiscalizaciones necesarias para una gestión transparente.

El solo hecho de esta investigación no está indicando malos procedimientos en la Administración Municipal, clave de la estructura municipal. Las eventuales irregularidades sólo pueden aparecer tras una auditoria dispuesta por la nueva autoridad comunal.

En todo caso, es importante que los resultados de esta auditoria tenga una amplia difusión para conocimiento de toda la comunidad. En esta materia hay que tener presente que, en primer lugar, se trata de transparentar una gestión que recién se inicia, aunque no con los recursos necesarios pero sí con una amplia repartición que quiere que los recursos de uso público, sean bien utilizados, cuestión en la que no cabe la reserva.

Una auditoria en marcha puede arrojar diversos resultados los cuales deben dar paso a nuevos procesos destinados a mejorar la gestión o bien, si corresponde, a aplicar sanciones ya sea en el plano administrativo como en el judicial, según proceda y de acuerdo a las disposiciones legales vigentes.

Aún cuando la realización de una auditoria indagatoria es necesario aclarar, entre otros, algunos aspectos dados a conocer por esta revista virtual y que pueden resultar discutibles, como ser el paulatino deterioro de la Ciudad, de sus calles, sus caminos vecinales. Tomando en cuenta que el municipio no dejó de contar con el presupuesto para dichos fines.

Se ha informado que la citada repartición municipal tiene una planta de súper poblada de funcionarios. Sin embargo se han incorporado a ella, por la vía de contratos o pago de honorarios, otros tantos más.

¿Es necesaria esa frondosidad burocrática? ¿Cuál es la tarea que cumplen esas personas? ¿Cómo ha sido el proceso para su contratación?

Es una realidad que en muchas reparticiones públicas las dotaciones son insuficientes y mal remuneradas y es necesario completarlas mediante diversas modalidades. Sin embargo, ello se debe realizar con la máxima transparencia y buscando a los elementos más calificados en cada especialidad con total prescindencia de tendencias políticas o simpatías personales.

Se ha señalado, además, que la Municipalidad luqueña tiene atribuciones casi exclusivas en los procesos de licitación pública. En efecto: elabora las bases; revisa las ofertas de los diversos oponentes; pondera esas propuestas y recomienda al Jefe comunal a qué empresa o persona se debe adjudicar la propuesta.

Si bien es el Intendente quien toma la decisión, el sistema previo podría dar paso a una perjudicial discrecionalidad con lesión para el patrimonio de la ciudad y daño para empresas o profesionales que han sido marginados en los procesos de licitación, muchos de los cuales involucran importantes inversiones de fondos públicos.

Los dos hechos anotados, dotación de personal y sistemas de licitación, hacen necesaria una saludable clarificación tanto para mejorar la gestión municipal como para establecer eventuales responsabilidades personales y así aplicar las correcciones que fluyan del trabajo en marcha.

En esta labor no puede caber un ánimo persecutorio. Lo que debe animar a las nuevas autoridades comunales es una búsqueda de eficiencia y transparencia para el mejor empleo de los siempre escasos recursos municipales.

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