Primera Quincena de septiembre/2006

El presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América, Gutenberg Martínez Ocamica, estuvo de visita en Paraguay días atrás para hablar sobre el proceso de concertación chileno y participar del seminario organizado por Patria Querida junto con el Partido Demócrata Cristiano para debatir el tema. Manifestó que un acuerdo de este tipo es una decisión histórica de la dirigencia de un país y exige madurez y grandeza de la clase política, por los renunciamientos de tener que despojarse de ideologías y mezquindades en favor de la patria.

Se conformó la Concertación Nacional el pasado 29 de agosto.

Concertación; Una oportunidad para la democracia.


n uno de los postulados del acta figura "la transformación integral del país, con un modelo de desarrollo que rescate nuestra soberanía nacional en pro del desarrollo sustentable y la lucha contra la pobreza, el desempleo, que es impostergable" el acto se realizo en el local de esta organización y reunió a líderes de unas 25 agrupaciones partidarias, sociales y gremiales.

Los líderes de los partidos políticos que conforman la Concertación Nacional firmaron el pasado 29 de agosto el acta fundacional, prometiendo refundar la República.

Los firmantes añaden en el acta; "...en armonizar nuestras mejores energías, y con nuestros jóvenes, mujeres y hombres, empeñarnos en una gran Concertación Nacional en pro de esa nueva república que propugnamos, que realice el sostenido anhelo de los paraguayos de contar con un moderno Estado social de derecho, construido con la participación de todos y sin exclusión de nadie, con autoridades honestas, en donde el imperio de la ley esté por encima de todos y de todas, para alcanzar a tener un país limpio y decente, sin hambre, sin miedo, sin migración laboral ni desarraigo familiar, donde no haya más ladrones públicos sin castigo".

Los candidatos recién electos de los partidos y agrupaciones de la oposición son firmantes del acta y tendrán que ponerse de acuerdo en sus respectivos partidos para avalar su respaldo en las urnas.

Porque cuando hablamos de ese nuevo empuje de la Concertación Nacional de partidos democráticos, hablamos estrictamente de conseguir más votos. Lamentablemente, a decir de los suspicaces que nunca faltan, ese afán no respondería al idealismo que busca poder llevar a cabo de una vez y sin trabas un proyecto más humano para el país.

Y, lo que todos sabrían pero callan pudorosamente, son los que viven colgados del estado, teniendo la posibilidad de hacer negocios a todo nivel: desde el humilde cantinero de Ministerio, de algún oscuro correligionario que "gana" una licitación de un servicio menor hasta los negocios en serio con los entes del estado, y en el sector inmobiliario, con el dinero de Itaipú.

El constituirse en alternativa, implicará tener la visión de sustituir. Que se quiera cambiar un orden de cosas, un modelo de cosas, pero que además se tenga una visión de futuro, de contar con un programa mínimo de Gobierno para el próximo periodo presidencial, que permita tener una coalición de largo aliento.

Y este es un tema fundamental, debemos entender que la concertación es mucho más que una simple alianza electoral. Todos sabemos que existen personajes que están imbuidos en un espíritu sectario del "camino propio", latente desde el Gobierno Central junto al partido de gobierno.

En base a estas consideraciones los concertacioncitas asumen el compromiso; "...de trabajar por un cambio ordenado, pacífico, sin revanchismos ni persecuciones, sin mbarete, sin violencia ni miedo; en armonía, articulados e integrados con todos los estamentos de la sociedad paraguaya para diseñar el proyecto-país posible".

Se proponen en breve elegir autoridades y constituir grupos de trabajos; así como la elaboración de estatutos, reglamentos y programas.

Hay quienes creen que basta con que las instituciones funcionen para que todo ande bien, pero los ciudadanos perciben el "cómo" funcionan y a quiénes privilegian.

Por otra parte, dejan abierta la posibilidad para que en un plazo de 30 días, otras organizaciones se adhieran a esta Concertación, esto porque son escasos los políticos que se atreven a promover cambios rectificadores al modelo, por temor al poder fáctico abrumador de los grandes empresarios que negocian con la corrupción.


A su turno, se propone en breve elegir autoridades y constituir grupos de trabajos; así como la elaboración de estatutos, reglamentos y programas llamando a los economistas y técnicos de todas las ideologías, desde liberales pasando por neoliberales y socialistas utilizando las mecánicas que aprendieron en universidades y que puedan ser aplicadas en Paraguay.

La propuesta de la Concertación, tiene que ser el crecimiento y la focalización del gasto social, reducción de la pobreza, ser menos desiguales y la concentración patrimonial en pocas manos, que en estos años de democracia han alcanzado una amplitud tal que no resisten el test de la ética, obstaculizando el dinamismo económico, llegando a generar tensiones sociales muy graves, como los asaltos, toma de tierras y la inseguridad.

El desempleo persistirá si no apoyamos decididamente a los pequeños empresarios, con un acceso efectivo al crédito (en condiciones similares al gran capital) y, al mismo tiempo, que les asegure una masiva asistencia tecnológica y capacitación empresarial.

Es urgente promover el equilibrio en las relaciones de poder entre los empresarios y los trabajadores, ya que actualmente favorecen manifiestamente a los primeros. Ello demanda una nueva legislación laboral que ayude a la negociación colectiva y que garantice un sistema de inspección del trabajo, que neutralice las arbitrariedades y abusos patronales.

Hay que terminar con la indefensión de los hogares paraguayos frente a las arbitrariedades de las empresas de utilidad pública, las que envían todos los meses tarifas arbitrarias e inexplicables en las cuentas de teléfono, agua, electricidad.

Es preciso establecer una institucionalidad medioambiental independiente que no se encuentre sujeta a las presiones políticas y empresariales. Sólo así se podrá asegurar la protección de los recursos naturales y del medioambiente, como lo es la deforestación de nuestros bosques y, además, romper esos perversos vasos comunicantes entre la política y los negocios.

La transición paraguaya está llegando a un punto de inflexión en el que existe, ahora sí, la posibilidad real de cerrarla. ¿Cómo hacemos este cierre?

Este proceso de término de la transición puede, a nuestro entender, incluir a todos los que ayer estuvieron contra la dictadura y que, en un inédito proceso, abrieron e iniciaron el camino a la democracia con verdad y justicia.

Un primer paso urgente en este sentido debe ser la consolidación de la Concertación Nacional por medio una integración inmediata de los sectores excluidos elaborando las propuestas necesarias para su término inmediato. Paraguay lo reclama pues merece un sistema que nos saque del retroceso y el prebendarismo.


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