PS Quincena de Mes/200X

Dieciséis años de gobiernos democráticos nos han enseñado que en nuestro pueblo se esta instalado en el país el emigrar al exterior como una oportunidad y no como un problema. En el Paraguay de hoy no existe la crueldad del destierro.

La ronda de tereré en el exterior, es un retazo de la Patria.

Jesareko al futuro, desde nuestros emigrantes (I).


CARTA DE UN EMIGRANTE

uego la Guerra de la Triple Alianza le siguió la Guerra del Chaco, llevamos mas de un siglo de exclusión y demandas históricas venida junto a las continuas dictaduras, el pueblo paraguayo ha logrado que lentamente el país enfrente el siglo XXI de cara a sus orígenes.

En el marco de este escenario, se encuentran los que emigran a otras latitudes en busca de mejores oportunidades, ahora bien, la pregunta es cuanto sigue; ¿que hace el Gobierno Nacional para dotar a la institucionalidad pública y a la ciudadanía en general, en el sentido de que esta tenga una actualización sobre la población paraguaya emigrante en el mundo?.

Los emigrantes paraguayos en el mundo tenemos casi todos los mismos problemas, alejados de nuestras familias y de la patria, es necesario ver un convenio de colaboración orientado a generar la información de carácter censal, por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores, información necesaria para saber de los progresos y toma de decisión de la política del emigrante en el exterior.

Los datos nos recuerdan que formamos parte de un país formado por emigrantes. El hecho que una determinada población sea incorporada en un Censo, sobre todo aludiendo a su condición de emigrante en el exterior, significa de alguna manera, reconocerla. Los números delatan su existencia, pero son las acciones las que visibilizan su presencia.

A través de ellas, el Estado respondería a sus necesidades y los integraría a espacios legítimos de participación, convivencia y oportunidades.

Un punto que marcaría la diferencia entre censos anteriores (hechos dentro del país), es la posibilidad de conocer algunas de las necesidades centrales de los emigrantes en Europa en relación a los de Estados Unidos, y otros países en el mundo, esto es en función de identificar sus principales carencias y desde ahí, enfrentar el tema de la planificación y el establecimiento de políticas y programas adecuados y ajustados a su realidad e idiosincrasia en cada país.

Para aplicar políticas sociales y orientar estrategias económicas, las estadísticas sociales aportadas por el Censo de Paraguayos en el Exterior serían una herramienta contundente. Saber por ejemplo algo muy simple que en Paraguay existen miles niños y adolescentes alejados de sus padres, y que sus necesidades son atendidas por ese emigrante, ¿tienen problemas para comunicarse en el idioma del país donde se encuentran? eso nos permitirá avanzar en propuestas firmes desde el Paraguay, y ayudar a nuestro compatriota ante un eventual problema.

Saber, por ejemplo, que los emigrantes paraguayos representan un determinado porcentaje de la población económicamente activa del país, y que alrededor de un determinado porcentaje de ellos es empleador o trabaja por cuenta propia, o aporta indicios que despejan el camino a seguir en materia de capacitación, emprendimiento productivo y liderazgo. Hacia esa dirección apuntarían y florecerían las primeras experiencias del reconocimiento censal.

En la ciudad de Caraguatay la población se enfrenta al futuro con nuevos bríos, gracias a la ayuda brindada por los familiares que se encuentran en Estados Unidos, ellos devuelven a su suelo natal los frutos de su esfuerzo, logrados en tierras extranjeras.

Hoy, la comunidad de Caraguatay, por poner un ejemplo, siembra todo tipo de productos agrícolas, desde frutas tropicales como guayabas y mangos hasta cebollas y ajos que luego comercializan en el mercado, esto sin llegar a comprometer el estudio de la juventud de Caraguatay, vuelven los versos clásicos de la “Serenata ocára”, de González Godoy con música de Herminio Jiménez.

Con una política de participación y pyahu oñoñe'ẽva, tendremos un Paraguay real, ése donde todos los grupos humanos ocupan un espacio propio y otro común. Apoyado en instrumentos de trabajo, como las estadísticas sociales, el Estado tiene que entregar a sus autoridades y ciudadanos la oportunidad de impulsar una nueva relación con los paraguayos que emigran, que hagan de nuestro país, un territorio que aprenda a mirar el futuro desde su origen, los ausentes del Paraguay crearíamos el 18º Departamento.


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