Primera Quincena de Enero/2007

Son muy pocos los momentos en la historia institucional de un país en que por alguna circunstancia, un debate, una controversia, un acto constitutivo, trasciende la voluntad de los actores políticos, para proyectarse como un momento fundacional de la nación. Que conlleva la explicitación doctrinaria de principios y valores que sostendrán y orientarán el funcionamiento del andamiaje institucional de la sociedad en su conjunto. Como lo escribiera Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.), pronunciando su primer famoso discurso contra Catilina: "cuando los derechos están en peligro, todos somos hombres públicos".

Los ruidos van desde las 20:00 horas a las 7:00 horas del otro día.

Mi vecino, el Juez Carlos Ortiz Barrios.


urante las dos primeras semanas de diciembre, un grupo de oviedistas se manifiestan frente a la casa del juez Dr. Carlos Ortiz Barrios, en la ciudad de Luque las protestas pueden ser legales, pero lo que no es legal -o quizás lo sea- es el hecho de que estas personas en sus manifestaciones hacen sonar bombos y elementos que producen ruidos, el objetivo es presionar al Juez a fin de que se aparte de entender en el caso Argaña por su abierta parcialidad -segun ellos-  hacia la familia del vicepresidente fallecido en 1999.

Frente a la residencia del Juez Carlos Ortiz Barrios,  de Luque, los simpatizantes de Lino Oviedo protestan diariamente para que el juez se aparte de entender en el caso Argaña, haciendo sonar bombos y gritando consignas libertarias.


El Pasado 27 de diciembre la policía antimotines actuó y como suele ocurrir en estos casos, quedó un tendal de heridos y detenidos, que, a las horas de ocurrido los hechos quedaron en libertad.

Ayer, (05/01/07) por primera vez, los contingentes pudieron marchar libremente por la concurrida calle Independencia de Luque, gracias a la presencia en el lugar del mismo jefe de la Policía Nacional, Néstor Isasa.

Hasta ocurrido estos acontecimientos no sabíamos que el Juez Barrios vivía en ese lugar. O mejor, que nosotros por casualidad vivíamos cerca de la casa del Sr. Juez.

Recordaba un chileno que vivió la dictadura pinochetista en aquellos años que: "...esta historia podría haberse comenzado a escribir en la década del ´70 cuando jueces chilenos en época del dictador Pinochet, "cajoneaban" los recursos de amparo presentados por los abogados de los presos políticos encarcelados "porque no se les ocurra hacer algo malo".

El hábeas corpus, ese procedimiento destinado a la protección del derecho a la libertad personal, por el que se trata de impedir que la autoridad o alguno de sus agentes pueda prolongar de forma arbitraria la detención o la prisión de un ciudadano.

A través del hábeas corpus, una persona privada de su libertad puede obtener su inmediata puesta a disposición de la autoridad judicial competente, que resolverá acerca de la legalidad o no de la detención.

Como no se cumplía lo que la Ley ordenaba, -en Chile- los seguidores de estos presos políticos se manifestaban frente a la casa de los jueces y ministros, con bombos y cualquier elemento que produjera ruido.

De esa forma conseguían que los señores jueces dieran curso al hábeas corpus, claro, no sin antes darles una soberana garroteada a los manifestantes, total, todo quedaba en la total impunidad de la policía militarizada chilena, el lugar preferido para la garroteada era la peatonal Ahumada de Santiago, donde también se mato gente.

Y continúa diciendo nuestro vecino chileno; ..."nos reíamos y entre bromas y tragos, junto a otros compatriotas despotricábamos contra la dictadura de Pinochet, en Chile. Era el año 1982 y los que estábamos lejos del país leíamos y sufríamos al ver como la represión como sistema de gobierno aumentaba cada día en Chile".

El hecho se da en el contexto de un debate muy profundo sobre la ética de las instituciones públicas en una democracia, y los principios y valores que sustentan al Estado y su accionar en todo momento. Incluso más allá de los penosos hechos que generan esta discusión.

El lugar donde ocurrieron estos acontecimientos esta ubicado a un costado del centro de Luque, que se caracteriza por un paisaje rural que es como volver a la vida del siglo XIX, en ese apacible lugar donde lo moderno se confunde con lo antiguo, lo pintoresco del conjunto hace soñar en una sociedad armoniosa.

Sus casas aún se conservan manteniendo el modelo que trajeron los pioneros a esta zona de Luque. Allí pareciera impensable que aparecieran de la noche a la mañana, entre esa casas, esos campos bucólicos, alguna de estas controversiales escenas, unos golpeando bombos y los otros gente.

Esto nos recuerda a la poesía pastoril, este género poético que representa la inocencia de la vida pastoril, según una específica convención literaria. Los poemas pastoriles abarcan desde la lírica amorosa hasta extensas obras dramáticas y elaboradas elegías. La poesía pastoril clásica proviene de las canciones populares y de las ceremonias de homenaje a los dioses de la Arcadia, con relación a la vida sencilla y se hacia con bombos y platillos.

Entonces, resulta similar e interesante como los jueces y los procesados se encerraron en los años ´80, en plena democracia, en esta reciente casa de Luque que era (y es) un lugar apacible, alejada de la gran urbe de como lo es ahora Asunción, esto es como para escribir una obra profundamente urbana.

Allí entre árboles (los mismos que rodean la propiedad), entre un paisaje que parece aún intocado por la tecnología ultramoderna, por la arquitectura comercial, por el consumo de estos tiempos, se escribe un drama enfocado en unos vecinos molestos por lo que ocurre, los ruidos van desde las 20;00 horas hasta las 7;00 horas del otro día, todos los días.

¿Fracasamos los que deseábamos reconstruir nuestras vidas?. El personaje principal es realmente trágico como lo es uno de los de Albert Camus en su novela "La peste" (1947) Camus que todavía se interesa por el absurdo fundamental de la existencia, reconoce el valor de los seres humanos ante los desastres de sus vidas. Afirma que "cada uno lleva dentro de sí la peste" y que desde el mismo momento en que se decidió a no matar y a ponerse siempre del lado de las víctimas, se condenó a un "exilio definitivo", como la historia que nos relataba este amigo chileno, que prefirió el exilio.

La Corte Suprema, cabeza del Poder Judicial, no ha entendido esto, y se urge en un debate acerca de las responsabilidades iguales y el empate ético por lo actuado. Es más, con un realismo moral y jurídico, se ha echado a la espalda uno de los debates más trascendentes para el desarrollo del Estado moderno, especialmente el relativo a su personalidad moral, a su permanencia en el tiempo, y a la responsabilidad de su representación.

Así, ha dejado pendiente y abierto un pronunciamiento de fondo acerca de la doctrina que debe sustentar el comportamiento de los jueces y tribunales en situaciones como estas sin excepción, particularmente en el caso de violaciones a los derechos humanos, como diría Marco Tulio Cicerón (106-43 a.C.), "cuando los derechos están en peligro, todos somos hombres públicos".

 


Del libro: Ciudad de Luque...la aldea global ha llegado. (Tomo II) D. A. Nº 11.249.- Fotos: diario ABC color.

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