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Segunda Quincena de Septiembre/2006

Antes se decía; jahua`í-pyrague, hoy es el tiró ysá. Pero entre nosotros los humanos ahora bien podremos decir; "los de cuello blanco" y los de "guante blanco". Es atroz. insisto, l`o perro en que una de las causas de este fenómeno es siempre, que "el perro toma las características de su amo". Si usted quiere saber como es el perro, observe a su amo. ¡¡Felizmente, no podemos hablar todavía de hambre!!.

Entrenando un Intendente: "La perrada y los perros de Luque" (I).


iversas teorías intentan explicar cómo, desde cuándo y por qué éstos perros han llegado a instalarse frente a nuestras casas en la plaza Mariscal López, en la municipalidad, en la Iglesia.

Pero de perros en América ya tenemos bastante, Basco Nuñez de paso por la tierra guaranì, camino al Perú, siendo ya "victima de una conspiración pierde la cabeza, -se la cortaron, dice Bartolomé de las Casas- quedaba ya poco día, su perro parecía que sabia lo que iría a pasarle, pareciera que Dios con enviar la noche aquella muerte atajaba"

"La muerte parecía pasar ahora sobre Acla - Perú- como una losa sepulcral, ladro a lo lejos su perro luego otro y otro en un coro siniestro y lúgubre. Iba ascendiendo la luna y derramando su cuerno de plata sobre las aguas y las arenas"

Leyendo estos versos de Bartolomé de las Casas, se piensa que algunos hombres de la parte popular paraguaya -la más paraguaya- parecen conquistadores españoles partidos por la mitad, esto es, tienen perros magníficos, de razas, se ven en algunos casos, unos enanos con perros grandes.

Ahora asalta una duda. ¿No serían asimismo los conquistadores? ¿No serían hombres con recias cabezas de germánicos, o de godos, con cuerpos enanos?

En una obra de Ortega y Gasset dice lo siguiente: "Daniel Zuloaga, el ceramista que modelaba perros, era un hombre de cuerpo muy pequeño, casi enano, y, sin embargo, tenía facciones de gigante, como Miguel Ángel, de suerte que, al recordarlo, adquiere proporciones monumentales".

Sabe usted que lo primero que ordena un Intendente recién sentado en el sillón municipal es pedir a los "chupa medias" salir de mañana, "no quiero ver ni un perro desde mi ventana". Y es un hecho que tal propósito se ha convertido en el programa no escrito de todos los gobiernos municipales, con sus respectivas frustraciones y temores al soberano, el pueblo, y que este mire a su balcón y se pregunte qué hace mi Intendente que no elimina esa jauría de perros y perras en celo.

El Jefe de medio ambiente de la Municipalidad es quizás el que más sufre, en cada visita ilustre debe aplicar un plan especial de ocultamiento de los perros para evitar, como ya ha sucedido, que se meen en la alfombra roja, se duerman delante del Director de la Banda de Policía cuando su batuta convoca los sones en cada ocasión. Los perros se van de ladridos detrás de las ruedas del coche de un Gobernador o ingresan al Palacete Municipal, antes que la ilustre visita.

Henrik Johan Ibsen (1828-1906), dramaturgo noruego reconocido como creador del drama moderno por sus obras realistas que abordan problemas psicológicos y sociales, acude a la cita de la memoria: "En América es común el tipo de hombre cabezón con piernas cortas paseando un perro".

No nos atormentemos "cutre mesure" (tacaño moderado), porque pequeños fueron Alejandro Magno, Atila, Gengis Kan, Napoleón, Nelson, Bolívar, Benito Mussolini, Salvador Allende, Ernesto Che Guevara.

Eso tiene su razón científica, son sanguíneos y bonachones querendones de los perros. Insisto en esta observación: en Luque los perros pequeños se dan mejor que los grandes.

El clima luqueño no rechaza a los hombres ni a los perros con estaturas aventajadas, al parecer fuertes y saludables. La mezcla de las razas con el europeo fue una realidad, porque este clima es lo contrario del clima europeo.

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Segunda Quincena de Octubre/2006

La perrada y los perros de Luque. (II).

La variopinta, mezcla de gentes de variadas razas.


or lo misino y perruno, se cree que los hijos de los europeos se modifican aquí, son más pequeños que sus padres, lo que pierden en estatura proviene de las energías vitales que emplea el organismo para aclimatarse. La piel se vuelve más oscura para defenderse de este sol, el tórax se ensancha, la voz se torna más suave, como suspirada.

Las piernas se acortan, se cuenta que el pintor griego Apeles (finales de 352-308 a.C.), este pintor de perros que también incluye retratos de Filipo II de Macedonia, de su hijo Alejandro III el Magno y de los generales de Alejandro, así como obras basadas en textos mitológicos y representaciones alegóricas como Afrodita Anadiomene y Calumnia, donde aparecen personificadas la ignorancia, la sospecha, la envidia y otros sentimientos humanos.

Según una famosa anécdota, un zapatero percibió un error en el zapato de una de las figuras pintadas por Apeles y éste lo rectificó inmediatamente. Sin embargo, cuando el zapatero criticó a continuación las piernas de un perro, Apeles exclamó "Ne supra crepidam sutor judicaret", consejo que quedó inmortalizado como "Zapatero a tus zapatos".

Entonces, los perros en Luque son la sorpresa de los turistas, siempre al descender de sus autobuses no se encuentran con los "nativos" que muestran los folletos de la SENATUR, sino con esta variopinta, mezcla de gentes de variadas razas que se han formado mediante la emigración y con una pacífica pandilla de perros de indefinibles razas.

El perro, -dice Alvarado-, "Es un animal de alimentación omnívora, aunque inclinado a la carnívora".

"En consonancia con ello, tiene dos premolares comprimidos y cortantes y los molares de corona tuberculada para aplastar y triturar alimentos vegetales. Las muelas carnívoras tienen una primera porción cortante y puntiaguda y un talón tuberculoso. Como el perro es corredor, camina sobre los dedos de las patas (digitígrado) como lo hacemos nosotros cuando corremos".

Esto, de que camina sobre los dedos, jahua`í-pyrague (soplón de la dictadura, idioma guaraní) es incluso motivo de una tesis de investigación de los Veterinarios y políticos Luqueños, estas investigaciones comenzaron desde que un Intendente agotó inútilmente todos los medios para desalojarlos de la plaza.

Pasada la primera sorpresa, suponen igualmente que estos animales son parte del paisaje y de la "tradición republicana" de un país tan exquisitamente raro como lo es éste, donde todo el mundo puede entrar y salir libremente y hablar de quien se le de la gana, en una palabra, "la perrada es libre de expresarse y de tener el perro que quiera porque no existe reglamentación que le ponga limites a los perros", en el Paraguay de hoy, no existe censura previa.

En Luque todas las especies animales precolombinas, como ser el juguarete habitaba en esta parte de América, eran más pequeñas que en la parte del norte. Una compañía de Luque se llama Jaguarete Cora.

Al otro lado del continente habitaba el búfalo, que es el típico animal del norte. Búfalo quiere decir pastos riquísimos en carnes y en fósforos. El ciervo de Florida es otro caso de exuberancia animal. Aquí el cerdo burro y el jagarete (gato gigante del tamaño de un león). La naturaleza modifica al animal.

El clima los hace grandes y resistentes, en cambio al hombre, pequeño y resistente. Los hombres altos se vuelven enfermizos y débiles, salvo algunos extranjeros.

Si damos un periplo al rededor del mundo veríamos que al descender los turistas de sus autobuses, siempre les esperan sorpresas como éstas; en Luque los perros dando vueltas por la plaza Mariscal López, en la Plaza Roja de Moscú, en vez de perros, hay cuervos oscuros que salpican la nieve a la expectativa del "pororo de maíz" lloviendo de una cola en dirección hacia la momia de Lenin.

En la Plaza de San Marcos de Venecia, una manta de palomas extendida sobre los adoquines.

Sólo en la plaza de Tiananmen, en China, no hay nada, aparte de un pulcro silencio de vastedades deshabitadas y ellos sin saber qué fotografiar.

En chile a los perros vagos se les llama "quiltros" el hablar popular les llamó así por kil-terry un perro sin raza determinada, producto de una mezcla poco fina y ordinaria.

En Luque, los expertos en etología canina se preguntan qué es lo que les atrae de esta plaza árida y solemne que sólo les ofrece la sombra alargada de la estatua egregia de José Elizardo Aquino, el agua de una llave mal cerrada cuyo agrio frescor comparten con gente que toma terere, al alero de la "autoridad", un policía de turno y una enorme loza de cemento, con un arbolito para mear a gusto.

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Segunda Quincena de Noviembre/2006

La perrada y los perros de Luque. (III).

Pincho se llamaba el perro de Julio Correa.


arece que los perros supieran que el secreto es no alterar el orden, no morder a nadie y no reproducirse unos con otros durante las horas de servicio público.

En el mes de septiembre suelen venir los circos con unos cuantos enanos junto a sus perros. Cuando salen de paseo por Luque la gente les mira con curiosidad en especial los niños.

Cuando pasan por las compañías de Luque los bajos llaman la atención, son como dijo una niña: "son carai carape`i".

Seremos -según parece- un país donde los perros son; Escritores, doctores, militares, la juventud ya los menciona, "los perros" dicen al referirse a sus amigos. Decir la perrada, significa decir mis amigos, en forma amistosa y exitosa. Un profesor de guaranì se preocupa del caso, pero no es que seamos una raza en decadencia son "los perros" los que están en decadencia, como el poroto que antiguamente contenía arsénico. Este alimento asimismo se empequeñeció, sin tónicos minerales.

La falta de estos tónicos minerales hace que el olivo no crezca en el Paraguay, y que nosotros no tengamos aceitunas, sin embargo el escudo patrio lleva una rama de olivo y un león, animal que no existe ni existió en Paraguay.

No está claro si el poder necesita de animales, pero cuando el que manda se quiere hacer dictador, la gente dice; ¡es un perro! o viceversa, pero ambos han cohabitado siempre y han permanecido en nuestra conciencia. Es la superioridad absolutista de un tipo sobre otro y no depende de que perro tenga.

En cuadros antiguos se puede apreciar el perro y el cabello, la nariz, los ojos, la musculatura. Los paraguayos ganamos en concurso de vista y de cabelleras. Narices aplastadas, cabellos lacios y labios delgados que son síntomas de debilidad.

Ejemplos sobran: Julio Camba (1862-1962), escritor y periodista español, de un fino estilo humorístico, ha observado que la gente de las orillas del Mediterráneo es baja de estatura a lo que parece por ausencia de vitaminas "A". El aceite de oliva de la cocina mediterránea carece de dicha vitamina. En Rusia cocinan con aceite de hígado de bacalao y en Inglaterra con mantequilla, de ahí deriva la estatura.

Pero Julio Correa nuestro dramaturgo, no tenía vacas ni chanchos pero no le faltaba un hermoso y magnifico "perro callejero" que era dueño de su salón, hoy habita embalsamado en un rincón del museo público, en la casona de que lleva su nombre en Luque.

"Pincho" este humilde perro, era la mascota de Julio Correa. Un perro, casi sin raza pasa a la historia y se mantiene embalsamado. Nuestro escritor mostraba cariño por su perro quizás porque podía reproducir la belleza y el espíritu de los perros en sus obras maestras.

"Pincho" el perro de Julio Correa, fue tema de un escrito en el Diario "La Unión" de los Colorados el día 16 de Julio de 1.953 a dos días del fallecimiento del Dramaturgo, "Pincho, desapareció de la Casona y cuando se lo llevó a su amo para su velatorio en el Teatro Municipal de la Capital, en el momento que se disponían a bajar el féretro, fue "Pincho" el primero en salir.

Así este perro domestico, que se mantiene embalsamado en el Museo de la Casona, tuvo destacadas crónicas en los diarios tras la muerte de Julio Correa, quizás los más grandes pintores y escritores, se destacan entre los maestros que incluyeron sistemáticamente perros de compañía en sus obras de familia y el perro se incluyen en las escenas de la vida cotidiana.

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Primera Quincena de Diciembre/2006

La perrada y los perros de Luque. (IV).

Las narices frías han llegado a constituir una barrera de los asalariados


e las estelas de los faraones egipcios y autoridades incas siempre hay un perro. Salvo las evidentes diferencias de clase, que como criterio resulta inapropiado para nuestra democracia republicana que ya no discrimina por razones de raza, género o clase, los perros, incluidos los nuestros y nuestros amigos, están en el lugar que les corresponde.

Ellos lo intuyen o quizás, derechamente, lo saben. Por eso no se extrañaron que, pese a su cercanía al Palacete Municipal, el día en que el nuevo Intendente Municipal nombra a sus colaboradores, a ellos nadie les llamara.

Digamos aquí: los perros de las compañías son muy diferentes de los que viven en los barrios de Luque. En la calle Pantaleón García hay no pocos palacios que valen millones y tienen lindos perros.

Un medico veterinario luqueño, complementando las observaciones de otros veterinarios, señalaba la formación de dos castas diferentes de perros por la alimentación y el hocico.

De la clase subalimentada decía: "Abundan las fauces despellejadas, ayunas de descuido desde la infancia del animal. Las narices frías han llegado a constituir una barrera de los asalariados y una ventaja de las clases altas", con esto la perrada en Luque ya tiene bastante y está de fiesta.

Todos, incluyéndonos, nos paramos sobre este "perro muerto" que es la infraestructura vial que heredamos de un municipio mal gobernado y todos exigimos a las nuevas autoridades que mejoren el abandono de las calles, hacerse cargo de este "perro muerto" y la grosera inequidad en la distribución del ingreso en nuestro cristiano Luque.

Todos, además, sostenemos la necesidad de que la Municipalidad administre correctamente los dineros que recibe, todos, los que a la hora de meternos la mano al bolsillo y pagar nuestras obligaciones impositivas, hacemos simplemente "perro muerto" y ¡que no nos "jodan" los perros con los reclamos de los políticos del viejazo! no nos vendan perros muertos.

Ciertamente, la expresión "perro muerto" no sólo es una cuestión de políticos con modales cortesanos y de zalamerismo político, sino en la práctica más específica de hacer efectivos los derechos fundamentales, incluso, respecto al dinero que entra en la Municipalidad, cuando a usted le "enzoquetan un perro muerto".

Querido amigo, lamento haberte incomodado con esta historia de perros pero la súplica de ayuda es para estos animales, que desde hace casi seis mil años nos han acompañado o ¿mejor dicho, los ubicamos como un objeto de caridad?
 

¡¡Felices fiestas los perros!!.

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Del libro: Ciudad de Luque...la aldea global ha llegado. (Tomo II) D. A. Nº 11.249.-

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