Primera Quincena de Marzo/2005

Mucha gente que nos lee, nos comenta: "Todo lo que cuentan ahí, me pasó a mí también". Claro, le pasó en otro pueblo, en otro momento, de una manera distinta, pero le pasó. Porque, finalmente, todas las infancias, las adolescencias y las juventudes tienen rasgos comunes, pero para los luqueños los malos caminos son el sufrimiento acostumbrado.

Solo comparada con épocas de post guerra.

Luque, la ciudad abandonada.


ara nuestros agricultores luqueños los caminos son indispensables o ellos son una isla en medio del Departamento Central, sin vehículos ni carretas, o medios para poder llevar los productos al mercado, ¿a quien podría atraer "una ciudad despoblada, y acostumbrada a carecer de todos los productos"?.

Pero muchos de los cuales en cambio, son los que sólo pueden ofrecer a la exportación de alguna artesanía. Porque es sabido que los artesanos, se mantienen mediante la habilidad de sus manos, de algún dulce de mamón que envía al centro de Luque, algún maní, miel, leche, sombreros de pirí, pajagua mascada de cerdo, que con el tiempo frió, pareciera que este animal está dotado de hermosura.

En estas condiciones del tiempo, el comercio de exportación es casi nula; y la importación se podría reducir a la que se hace de productos traídos de contrabando de Argentina o del Brasil.

Los ganados en el mercado de abasto en el limite mismo de Luque y Fernando de la Mora, se encuentran las célebres choriceras de las fabricas luqueñas.

Al encontrarse en Luque los caminos en mal estado el viajero que pase por Luque, al no encontrar nada de lo que necesite: si desgraciadamente no lleva consigo cuanto puede hacerle falta, no encontrará un sombrero de buena calidad, traído de Tarumandy, ni calzado bien hecho, fabricado en el Cuarto Barrio, ni un sastre regular del Segundo Barrio, o unas cuantas franelas bombachotas, en fin, cosidos en la capital.

Algunos productos excelentes de su suelo, como lo son las frutas, entre las cuales se distinguen las naranjas, el melón y la sandía, sólo pueden servir al consumo de Luque, si es que llegan al centro, los malos caminos son aliados del contrabando.

El recoger vivencias de los artesanos da testimonio de su trayectoria, hasta con fotografías.

"A mucha gente le interesa recordar con nostalgia más que curiosear en los problemas ajenos. Llegan a comentar sobre lo que le pasaba a sus antepasados, y todos han gozado porque les toco vivir los mismos temas que concernían a gente de esa época la del 1900".

El camino más inseguro de Luque es el que cruza por el costado de la vía férrea, entristece el paisaje urbano de Luque y Mariano Roque Alonso ese camino aparte de encontrarse en malas condiciones esta lleno de basura, los desperdicios se observan en ambos costados del camino que funge de ruta, y que une a estas comunidades, por el costado del aeropuerto internacional.
 

“El mercado ubicado en plena zona céntrica de la ciudad, a un costado, identifica a Luque. Centenares de comercios de todos los ramos se expanden a lo largo y ancho de la zona.”

Por otra parte, nuestros caminos son tales, fieles a nuestras antiguas tradiciones, son por el estilo de la que nos pinta Julio Correa en una de sus comedias; "todos los caminos rivalizan en miseria y desagrado", excepto el de Cañada San Rafael, que es peor y campea sola sin émulos ni rivales por su rara originalidad y su desmantelamiento, en donde partes de su empedrado se dispersó, y se han formado unas lagunas con lodo, sin desagües cloacales, de donde brota agua.

En otros lugares, suelen haber ladrones, entre otras curiosidades que se van viendo por el mal camino, como por ejemplo, cerca de la ex fabrica de caña Meza Hnos. S. A., en ese lugar la toma de terrenos por parte de gente sin tierra, a hecho que los vecinos desconfíen hasta de su sombra, de esa forma se ha afianzado de una villa marginal, "Villa Hule" formada en una época de exaltación y usurpación del poder central, por un Gobierno déspota, hace siete años.

Mal se puede olvidar los amenos sitios que se descubren antes de llegar a cualquiera de estos lugares, en donde se encuentran los que comúnmente se les llama "los peajeros": el grande y el chico, el gordo y el flaco, el bueno y el malo, el feo y el lindo, nombres verdaderamente originales, si no fuera porque son asaltantes; por sí solo es la mejor pincelada con que el escritor de costumbres puede pintar a un pueblo: asaltantes llenos de poesía y de misterio; delincuentes que valen solo más que una novela; hombres impregnados de un vandalismo singular, y a la vez terrible, sublime e irónico, nombres dados a estos forajidos por un pueblo religioso a un puñado de bandidos.

"Los peajeros" son la versión moderna de los asaltantes de caminos. En estos pequeños valles dominados por todas partes y protegidos de la espesura de la vegetación, donde los forajidos confiesan a los caminantes, que sus pecados son el dinero y la vida, y donde un puñal hace a la vez de absolución y de penitencia.

A esto hemos llegado en Luque, a un tiempo que creíamos había pasado, el actual Gobierno Municipal ha fracasado en dar bienestar a su pueblo, no ha manteniendo buenos caminos, seguros, limpios, iluminados, decentes, esta ciudad que en épocas pasadas era digna de ser vista, hoy ni un cuadro podría reflejar lo que era cinco años atrás, ni una mala biblioteca, ni un colegio, ni un teatro, ni un paseo.

No sé puede llamar ciudad, al paseo cerca de los árboles nacientes del campo, esos que se encuentran al costado de la Confederación Sudamericana de Fútbol, que debido al celo con que esta gente cuida sus jardines, se ven bellos.

Ni la avenida Humaitá, con su pequeña plazoleta en medio de la ciudad adornada en forma solidaria por los vecinos con algunos árboles y bancos; ni al escenario de la Agremiación de Poetas y Otras Artes de Luque, una especie de sala al aire libre donde algunos aficionados, o alguna compañía ambulante, dan de cuando en cuando sus originales representaciones. La ciudad está abandonada, a su suerte, la ciudad de Luque se encuentra malsana, desde el año 2000, hace cinco años.


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