Herramientas

Aumentar tamaño del texto

Disminuir tamaño del texto

Segunda Quincena de noviembre/2006

"Ya se escucha de las elecciones, publicidad por todas partes, en cada esquina, en la plaza Mcal. Lopez cada noche sin falta y a lo largo y ancho, las cenas, en los locales de las adyacencias, con tallarinadas, polladas, y buena música para que los que ganen celebren el triunfo, al final ¡¡después de la guerra, todos somos Generales!!. Sentarse en cualquier parte y no necesariamente en la mesa del homenajeado, o ni siquiera cerca de la misma, le costará más. Comunmente existe una correlación directa entre dicho valor y lo que se supone alcanza el poder adquisitivo del comensal, o lo que no es lo mismo, pero casi igual, respecto a la ubicación precisa del "donante" en el ranking de las figuras públicas.

Las cinco sugerencias, si se siente con perfil bajo.

Manual urgente para el festejo del Intendente electo.


Si usted es un ciudadano completamente anónimo y asocial, y además es enemigo jurado de las más modernas tecnologías de la comunicación, en teoría no corre riesgo serio alguno de ser convocado.

Pero, bien vale una advertencia, que para que dicho peligro siempre latente esté efectivamente conjurado y usted pueda cantar victoria y respirar tranquilo, deberá cumplir de forma cabal y copulativa con cada uno de los siguientes requisitos:

No tener amigos, conocidos cercanos, ni cuates o en general, ninguna clase de relaciones con personas ajenas a su círculo familiar más estrecho; no poseer vínculos anteriores (que puedan ser rastreados) o membresías actuales de ninguna clase en organizaciones políticas, sociales o de cualquier otro tipo; carecer de teléfono celular o de red fija, y no poseer, por ningún motivo, dirección de correo electrónico personal o institucional.

Si usted cumple con estos requisitos, y además esta completamente seguro de que su nombre y dirección no figuran en ningún listado, pues entonces le informo que es altamente probable que usted no sea convocado a ninguna cena o "celebración del triunfo partidario".

En tal caso la lectura de esta columna debiera carecer de todo interés para usted. Salvo que por propia voluntad y para su personal regocijo, quiera imponerse de las desventuras de ciudadanos menos afortunados, quienes como podrá adivinar, no encontrarán sobre la tierra recurso que los ponga a salvo de la pavorosa amenaza que se cierne sobre sus billeteras, cuentas corrientes, tarjetas de crédito y débito.

Por el contrario, si usted para su desventura incumple cualquiera de los requisitos más arriba consignados, lamento decirle que puede contar con que no está a salvo, y que lo más probable es que lo inviten a una, varias o muchas cenas en lo que resta de aquí al mes de diciembre.

Por lo que siendo realista y anticipándose a los hechos, más le vale que adopte las providencias del caso, se informe de que se trata este asunto si acaso es primerizo, actualice y sistematice sus conocimientos si ya tiene experiencia acumulada, o se proponga actuar en el marco del evento como un profesional experto en estas actividades. Especialmente si calcula que su asistencia y especialmente el correspondiente óbolo que habrá de invertir, le pueden acarrear algún hipotético beneficio futuro.

1.- Del valor de la tarjeta que han dispuesto para usted, estilo empresa "jopy" o pata de buey: Por regla general, existen tarjetas de "invitación" personales para un mismo evento, las cuales se necesita abonar U$S 50 unos G. 350.000. En una oportunidad una de estas tarjetas por error llego a manos de un carnicero de Luque, afiliado a un partido político pobre, este prójimo asistió al evento, la paso divino junto a lo más selecto de Luque, "jet set luqueño".

Igual tuvo que pagar la tarjeta que por error o venganza le habían transferido. Le cuento que incluso se tienen noticias de tarifas aún más altas, pero son excepcionales, si le sirve de consuelo.

Por lo que le informo, -para su consuelo-, que es altamente improbable que semejante desgracia caiga sobre usted, su familia y descendientes. Considere con cuidado el tipo de tarjeta que le han conferido, puesto que el detalle del valor no está para nada exento de significado, incluso político.

No olvide que fue alguien, o quizá un comité organizador, el que resolvió el valor que le harían pagar, y que sus razones tendrían.

2.- Llegue temprano y retírese a una hora prudente: Es conveniente llegar al lugar del evento entre 10 y 15 minutos después de la hora señalada. Puede contar con que otros más entusiastas, aunque más inexpertos o hambrientos, ya estarán instalados y no dejarán de tomar nota de su llegada.

Además, tendrá ocasión de elegir donde y con quienes compartir la velada, e incluso cambiar de opinión y de sitio, si se da el caso, mirando desde su lugar estratégicamente seleccionado la mesa principal, de modo de ver y ser visto.

Llegar demasiado tarde entraña riesgos no menores. Como verse obligado ubicarse "a la suerte de la mesa", lo que puede significar sentarse en una mesa alejada del centro neurálgico de la actividad y, lo que es mucho peor, en compañía no deseada de los infaltables y rabiosos partidarios de la reelección del electo Intendente.

Esos que tratarán de aprovechar su cercanía para pedirle cosas, plantearle sus propias tesis sobre asuntos espinosos, y todo esto por dos o tres horas consecutivas sin escapatoria posible.

Retírese tal como llegó, es decir vistosamente, y no sin antes despedirse del homenajeado de manera ostensible y amistosa. Reprima su entusiasmo, en caso de que haya florecido al calor de un "vinito martillo" de calidad discutible, y no haga ni tal de quedarse hasta el final. Piense que ello podría afectar sensiblemente el valor inapreciable de su asistencia a la reunión de bienvenida al nuevo Intendente.

3.- Muévase, circule, circule: No olvide que usted no vino a comer, sino a otras cosas más sustantivas. Tenga siempre muy claro que por el precio que le han conminado a pagar habría comido de lujo en el mejor restaurante de la plaza, y no precisamente un lomo con papas fritas o un "a caballo con ensalada rusa" como el que seguro le servirán.

Así es que dedíquese en cuerpo y alma a lo suyo, que no es otra cosa que trabajar para el siempre caprichoso futuro. Muévase, circule por las mesas, aproveche de reverdecer viejas amistades y repita una y otra vez palabras o frases tales como: "pegáme un telefonázo"; "gusto de verte"; "juntémonos a almorzar en la semana"; "tenemos que hablar" o "rememoremos viejos tiempos". Opine en voz alta, cerca del electo ¡Que progreso tendremos con este Intendente!, vocifere para que lo escuchen

4.- No deje que los fotógrafos lo "flasheen" : Tenga en cuenta que los individuos cámara en ristre que pululan por este tipo de fiestas, con toda certeza, no son precisamente reporteros gráficos de importantes medios de comunicación. Así es que olvídese de aparecer en las páginas sociales de revistas en papel brilloso de los diarios del día domingo, no tenga usted la peregrina idea de acceder a sus insistentes requerimientos.

Le cuento que se trata de unos cuantos avivados que se mueven alrededor de las polillas cobrando por adelantado por una fotografía que muy probablemente usted no verá revelada mientras viva. Por más que el "profesional" haya anotado prolijamente su nombre y dirección, o le haya entregado una tarjeta personal con una dirección y fecha para retirar "el trabajo".

5.- No pregunte, pretenda que sabe todo: Con toda seguridad usted se va encontrar con personas que no ve desde hace tiempo, y le recomiendo que reflexione sobre las razones por las cuales esto debe haber ocurrido, y tenga presente las conclusiones de tal introspección.

Pero no haga ni tal de preguntarle a alguna persona con la que tropiece entre las mesas "dónde estás" o algo parecido, lo que en el lenguaje de señas de la política se interpreta como "qué cargo tienes, donde estas soqueteando".

A estas alturas del partido se supone que usted debiera saber eso perfectamente, o al menos así lo asumirá su interlocutor. Considere que en caso contrario se sentirá angustiado por la pregunta.

Imagínese la cara que pondría ante semejante interrogante alguien como el Señor Cura Párroco, hoy gran Rector del Santuario o el Presidente de la Liga Luqueña de Fútbol, por decir algo así. No se lo perdonarían ni a usted ni a sus descendientes hasta la cuarta generación inclusive.

Sea delicado, presuma que sabe todo, aunque no se acuerde ni del nombre de la persona que tiene al frente y acaba de abrazar afectuosamente. Y por las dudas, frente a casos calificados, déle su tarjeta y pídale la suya.

Pero es infinitamente conmovedor que una persona madura -lo mismo da que sea viejo o joven en años- que, actuando según la ética de la responsabilidad y sintiendo realmente y con toda su alma esa responsabilidad ciudadana, por las consecuencias diga en algún momento: "Es cierto lo que dicen de mí, tengo un perfil bajo, no soy tova hatá ni un mbarete, no me atrevo, siento el reproche de mi conciencia". yo no puedo asistir a esa fiesta.

Envíe sus comentarios o sugerencias a esta dirección de correo electrónico


Google
 
Web www.infoluque.com.py