La artesanía en Luque se quedó en las manos de los lugareños, no se industrializo, los diversos productos se siguen fabricando en forma casera, como lo hacían los artesanos venidos con los conquistadores.

 


Fina Guampa de Plata, uno de los trabajos realizados por la joyería Topacio especializada en platería y filigrana.

Vista de la tradicional Joyería Topacio ubicada sobre la Avda. Gral. Aquino.

a habilidad de los artesanos luqueños ha sobrepasado las fronteras, la elaboración de las joyas más delicadas en oro y plata que se puedan ver en la región, su fama se puede valorar al ver turistas de distintos países, en especial nuestros vecinos del MERCOSUR, que vienen en busca de la filigrana luqueña.

La particularidad de esta filigrana radica en que, a la llegada de los conquistadores a América trajeron con ellos a artesanos, lo característico de esa época, tanto de la joyería como de la bisutería, es el aderezo. Un aderezo femenino constaba de collar, pendientes, broche y, a veces, también de tiara o anillo.

Un aderezo masculino en el siglo XVIII constaba de botones, hebillas de zapato, empuñadura del sable e insignia de la orden de caballería.

Se diseñaron gran cantidad de magníficos aderezos y joyas para las casas señoriales de la época, las cuales durante siglos se han ido acumulando colecciones de aderezos de coronación, joyas oficiales y personales e importantes piezas en oro.

Aunque muchas joyas han sido retalladas, fraccionadas o se han perdido, como las empuñaduras de sable o las hebillas de los zapatos aún se conservan importantes colecciones de diseños que se han innovado a más modernas.

El tesoro de esa época se mantiene, puesto que los conocimientos traídos por esos artesanos durante la colonia, pasaron de generación en generación y hoy los artesanos luqueños guardan esos conocimientos del siglo XVIII mas aun ¡¡Los han perfeccionado!!.

Este escenario es una realidad en Luque la artesanía no ha cambiado, se a renovado y eso se puede apreciar cuando miramos que nos ofrecen lo mas cotidiano, bien envuelto y presentado un kai ladrillo (turrón de maní) o un sombrero piri (sombrero de paja).